Procesos 50, julio-diciembre 2019228rocío ruEda novoa. de esclavizados a comuneros. construcción de la etnicidad negra en esmeraldas, siglos Xviii-XiX. Quito: univErsidad andina simón bolívar, sEdE Ecuador/corPoración Editora nacional, 2019, 336 PP.DOI: http://dx.doi.org/10.29078/rp.v0i50.790En un esfuerzo “de larga duración”, la autora estudia la sociedad negra en el noroccidente de la costa pacíca ecuatoriana o la provincia de Esmeral-das. En dicho empeño se identican las formas de adaptación y apropiación del espacio por parte de la población negra, que desde esta zona geográca logró resistir al control de las instituciones coloniales y luego, durante el siglo XIX, luchar por los territorios que ocupaban.Cabe resaltar que, anteriormente, la autora realizó otra investigación re-lacionada con el tema en el marco de sus estudios de maestría. Como resul-tado de aquella indagación publicó el libro Zambaje y autonomía, historia de la gente negra en la provincia de Esmeraldas, siglo XVI-XVIII (2001, 2015). De esta primera investigación es deudor el libro que ahora reseño, pues las diver-sas ideas y argumentos desarrollados en aquel momento funcionaron como bases para plantear tres aspectos que permiten entender a la sociedad esme-raldeña colonial y republicana. Estos son: “la construcción del territorio, los encuentros interétnicos y el surgimiento de identidades” (p. 12), cuestiones esenciales para comprender el nacimiento de la etnicidad de estas comuni-dades negras.La zona río Santiago-río Cayapas es el área geográca de la investigación de Rueda. Este escenario forma parte de una región cultural denominada por Robert C. West como “Tierras Bajas del Pacíco” (p. 17), la cual se ex-tiende entre el “Darién en Panamá hasta la costa pacíca esmeraldeña, [...] con una extensión de 1.300 kilómetros, y desde la franja costera entre 80 y 160 kilómetros hacia el piedemonte de la cordillera occidental” (p. 17). Así, las características históricas de ambas zonas fueron similares en cuanto al proceso de poblamiento, determinado por la minería y el comercio desde el interior de las provincias hacia circuitos más amplios de comercio. Además, debido a la dicultad para acceder a dicha geografía, conformada por una tupida selva tropical y una topografía fracturada, se construyó un imagina-rio de frontera caracterizado como salvaje. La autora comparte cierta anidad con los estudios de la zona pacíca colombiana, en particular aquellos centrados en los procesos de población, apropiación del espacio y etnicidad negra. Dialoga también con otros inves-tigadores que estudian la esclavitud en el Pacíco colombiano, como Óscar -PRO50-4sept..indd 22824/10/19 11:07
Procesos 50, julio-diciembre 2019229Almario García, Robert C. West, María Teresa Arcila, Eduardo Restrepo, en-tre otros. De aquellos diálogos, que aparecen en el cuerpo del libro y en su aparto crítico, se comprende la situación de los pueblos negros de Colombia, para denir aquellas particularidades y similitudes que existen entre ambos espacios. Además, en el libro se toman en cuenta otras contribuciones que, si bien estudian espacios distintos, resultan relevantes en el marco explica-tivo del estudio. Por ejemplo, Carlos Aguirre, quien analiza la esclavitud en Lima; o la interpretación de Alfonso Múnera sobre la raza y algunos efectos sobre los imaginarios que dieron forma a nuestras naciones.El objetivo central del libro es “identicar cuáles son y cómo operan los cambios históricos que posibilitan a la construcción de la etnicidad e identi-dad de los esclavizados de la cuenca del río Santiago-río Cayapas” (p. 14). La autora justica esta propuesta en vista del vacío histórico sobre el tema, que proviene de una “concepción racista y estereotipada”, deudora del discurso sobre el mestizaje cultural. Como sabemos en este discurso, que sostuvo la nueva identidad nacional desde el siglo XIX, “se suprime la idea de las razas indígenas y negra del territorio patrio, como una forma de homogeneiza-ción, de exclusión y de arrebatar la identidad colectiva de las denominadas ‘razas inferiores’” (p. 15). En ese sentido, al mismo tiempo que busca hacer un contrapeso, el estudio elabora una crítica a las lecturas homogeneizado-ras construidas por los autores decimonónicos y sus seguidores del siglo XX.De esclavizados a comuneros se compone de tres partes y cinco capítulos. Cada una de las partes corresponde a una época histórica: Colonia (capítu-los I y II), Independencia (capítulo III) y República (capítulos IV y V). En el primer capítulo se analiza el surgimiento de los cacicazgos negros más an-tiguos, que inició con el naufragio de esclavizados en la costa esmeraldeña. Estos sujetos mantuvieron diversos contactos interétnicos con los indígenas de la zona y guerrearon contra ellos, movidos por la necesidad de consolidar su poder. Se identican otros métodos de relacionamiento con las poblacio-nes nativas: el parentesco, el aprendizaje de los idiomas indígenas y diversos pactos que permitieron a los grupos de origen africano establecerse como caciques de ciertas zonas y comunidades de Esmeraldas. En este mismo capítulo se explica cómo, luego de la consolidación de estos grupos, se incrementaron las acciones del gobierno colonial para con-trolar la región. En esta perspectiva se realizaron varias expediciones y mi-siones religiosas y militares que no tuvieron éxito en su intento de reducir a las poblaciones indígenas o capturar a los esclavos cimarrones. Debido a los escasos resultados de estos emprendimientos, las autoridades españolas utilizaron métodos menos agresivos a partir de la negociación con caciques como Alonso de Illescas o Francisco de Arobe para, nalmente, reconocer sus liderazgos en el espacio esmeraldeño. Además, se expone la importancia -PRO50-4sept..indd 22924/10/19 11:07
Procesos 50, julio-diciembre 2019230de los proyectos viales que intentaron desarrollarse entre la Sierra a la Costa. En tal proceso la autora identica dos etapas, en la primera da cuenta de la “entera disposición de la población negra llevada por el interés de no anta-gonizar y preservar los benecios obtenidos”; y en la segunda etapa “se evi-dencia una progresiva falta de colaboración en rechazo al ejercicio violento del poder mediante agresiones por parte de los empresarios viales, doctrine-ros” (p. 61). La autora demuestra como el proceso histórico de esta población estuvo marcado nuevamente por la necesidad de resistir las formas de do-minación impuestas por el orden colonial, directamente relacionadas con el proyecto vial (económico) y civilizatorio en la región.El segundo capítulo explica cómo se dio el proceso de “etnogénesis que protagonizaron los esclavizados asentados al norte en la provincia” (p. 69); para ello la autora explica el proceso de apertura de la frontera minera, cues-tión que atrajo a un número signicativo de cuadrillas a la zona de los ríos Santiago-Cayapas y los ríos secundarios, construyendo así un tipo de po-blamiento ribereño que partía de las dinámicas de los reales de minas. Gran parte de los empresarios mineros provenían del Pacíco colombiano, lo que produjo signicativas inversiones que, a posteriori, signicaron la quiebra de las empresas mineras, razón por la cual abandonaron los reales de minas y algunos esclavos se apropiaron del espacio. Otros esclavizados y libres, quienes se encargaban de realizar trabajos viales, huían a las montañas o a las ciudades para quedarse y vivir como cimarrones debido a los constantes maltratos. La apropiación de los reales de minas en los pies de los ríos y en las zonas internas permitió la constitución de nuevas identidades localiza-das y, por ende, un repertorio variado de interacciones sociales y culturales que dieron paso a las múltiples identidades territoriales de la población ne-gra en la zona norte de Esmeraldas.El tercer capítulo estudia cómo los esclavos y cimarrones que habitaban la zona de Esmeraldas se vieron inmersos de diversas maneras en el proceso autonomista de las juntas de Quito y la independencia. La autora sostie-ne que las relaciones que establecieron dichos esclavos se sostuvieron bajo la premisa de “continuar con su proyecto de conformación de sociedades e identidades que suponían la defensa del territorio” (p. 115), por lo cual se movilizaron de manera dinámica y en favor de conseguir la libertad y el re-conocimiento de la legítima ocupación de los espacios que habitaban.El cuarto capítulo aborda el período posindependentista (1830-1850), tiempo en el cual las nuevas autoridades republicanas buscaron por diferen-tes medios penetrar en el territorio esmeraldeño, mediante proyectos viales, educación, reorganización poblacional-administrativa y el inicio de un in-cipiente control burocrático. Esta búsqueda por controlar el territorio per-mitió el inicio de diversos proyectos estatales y privados, como la apertura -PRO50-4sept..indd 23024/10/19 11:07
Procesos 50, julio-diciembre 2019231de caminos. En su mayoría, tales proyectos fracasaron debido a la falta de ingresos scales, poco control sobre la población (la cual fue denida como “de costumbres bárbaras” o “incivilizadas”) y su concentración en puntos especícos funcionales para desarrollar proyectos viales. Se debe tener en cuenta que los proyectos de las poblaciones negras fueron paralelos a los del Estado; de esta manera, buscaron conservar las formas de relacionarse con el territorio y mantener la autonomía con la que ya contaban.Consecuentemente, la autora explica las diferentes estrategias que los esclavizados utilizaron para lograr la manumisión, una cuestión que se sos-tuvo, en parte, en las diversas leyes dadas por el Estado. Pero esto no nece-sariamente signicó la ejecución de los proyectos propuestos por el Estado. Al nal del capítulo cuarto se explica cómo los antiguos esclavizados, ahora libertos, se adaptaron a las nuevas condiciones de vida que les posibilitaba la manumisión, muchos de ellos pasaron a ser “conciertos” y se incorpora-ron a los complejos de minas-haciendas en las cuales iniciaron un proceso de construcción social del territorio, “desde el cual reprodujeron formas de identidad con base en la subsistencia material y simbólica” (p. 213).Finalmente, en el capítulo quinto, se aborda la segunda mitad del siglo XIX. En este apartado el estudio muestra cómo la política de explotación minera (que buscó incentivar el Estado por medio de la inversión y compra de concesiones en Esmeraldas) fue tan agresiva que irrumpió en las diná-micas de vida de las poblaciones negras. En ese sentido, el Estado no tuvo en cuenta que las extensiones de tierras dadas a las empresas mineras por medio de concesiones pertenecían a la población negra. Así, la visión que tuvieron los administradores del Estado fue nuevamente la de un espacio vacío y salvaje, el cual debía ser penetrado por nuevas fuerzas civilizatorias que, en este caso, dieran resultados económicos dinamizando la región por medio de la minería y la agroexportación. Por estas razones, las poblaciones negras desarrollaron nuevas formas de posesión del territorio y resistencia ante las nuevas formas de explotación y control de sus cuerpos que, en este caso, se realizaba por medio de las empresas extranjeras. En particular, la autora anota el caso de la comunidad del río Santiago y las nuevas formas de negociación que adoptaron los comuneros, las cuales les permitieron mante-ner el control del territorio que ancestralmente poseían y, al mismo tiempo, permitir que una empresa minera explotara el territorio circundante, con lo cual no contrariaban el ideal económico y social integracionista del Estado central.La idea central del estudio es que las poblaciones negras de la provincia de Esmeraldas, especícamente en los ríos Santiago-Cayapas, desarrollaron diversos métodos de negociación y resistencia que les permitieron mantener un estado de parcial autonomía y control del territorio que ocupaban, cues--PRO50-4sept..indd 23124/10/19 11:07
Procesos 50, julio-diciembre 2019232tión que les permitió construir una etnicidad basada en la resistencia. Es de-cir, que en todos los momentos históricos estudiados estos sujetos lograron, por medio de diversas estrategias, conquistar su libertad, el territorio y la preservación de sus dinámicas sociales, económicas y culturales. Para nalizar, haré dos pequeños comentarios críticos sobre el libro. En primer lugar, el título de la investigación comprende los siglos XVIII-XIX, pero en realidad el primer y segundo capítulos se ocupan de analizar los cacicazgos negros y su legitimación por parte del gobierno colonial, para -nalizar con una explicación sobre el papel de los esclavos o cimarrones en los proyectos viales planeados para llegar a la costa esmeraldeña en los siglos XVI y XVII. Por ello, el título debería incluir los cuatro siglos de la investiga-ción realizada (XVI-XIX).En segundo lugar, el texto logra cumplir con su objetivo, dejando en claro cuáles fueron las características históricas que denieron la etnogénesis de la población negra de Esmeraldas. No obstante, un inconveniente del estudio es la forma en que la autora aborda de manera tan amplia algunos procesos temporales, los cuales, si bien tienen relación con la problemática general del libro, no dejan de ser temas distintos. Ejemplo de esto es el contexto narrado en el tercer capítulo, cuando la autora proporciona un número signicativo de detalles sobre los procesos que permitieron la expulsión de los autono-mistas de Quito, información que no es relevante al proceso dinámico de re-lacionamiento in situ de estas élites con los grupos de Esmeraldas. Por lo que se puede concluir que algunos fragmentos del libro se centran menos en el estudio de los actores históricos y más en analizar determinados contextos, lo cual permite que el trabajo sea rico en detalles, pero en ocasiones pierda de vista a aquellos sujetos sociales que se propone estudiar.David Sánchez de ÁvilaUniversidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuadormilagros villarrEal. la escuela nacional de enfermeras entre 1942 y 1970: una historia sobre las dinámicas de control social. Quito: univErsidad andina simón bolívar, sEdE Ecuador, 2018, 130 PP.DOI: http://dx.doi.org/10.29078/rp.v0i50.789Este estudio analiza las dinámicas de profesionalización y control social inmersas en el establecimiento de la Escuela de Enfermería en Quito, desde una mirada biopolítica y de género, elementos que le permitirán evidenciar las particularidades de la formación de profesionales sanitarias femeninas en Ecuador. Asimismo, dará luces sobre la formación de identidades y repre--PRO50-4sept..indd 23224/10/19 11:07

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