Los imaginarios hispanistas del patrimonio autorizadoThe Hispanic imaginaries of the authorized heritageOs imaginários hispanistas do patrimônio autorizadoRosemarie Terán NajasUniversidad Andina Simón Bolívar, Sede EcuadorDOI: http://dx.doi.org/ 10.29078/rp.v0i50.805En primer lugar, agradezco a los comentaristas, Víctor Hugo Torres y Eduardo Kingman, por el interés y entusiasmo que pusieron en su comen-tario y la manera en que enriquecen la reexión que suscita el libro. No obs-tante, me parece que esta reexión debe tomar en cuenta, nalmente, que El patrimonio en disputa fue un libro de coyuntura, en buena medida. Los autores asumimos el desafío de pensar sobre la marcha, mientras la estación empezaba a hacerse. En este sentido, entonces, hubo que pensar rápidamen-te. Por eso, lo que tenemos es una serie de hipótesis, que seguramente po-drán dar lugar a reexiones más profundas y críticas a futuro, debido a que estamos ante un tema complejo, lleno de aristas, como bien lo han mostrado los comentaristas. También se trata de un tema de gran proyección social, porque nos pone en relación directa con la sociedad, con quienes habitan el centro histórico y la ciudad en general, y con lo que ellos imaginan del pasado de Quito.En cuanto a mi contribución, debo indicar que me llamó mucho la aten-ción el discurso que se generó a partir del descubrimiento de las “cavidades” (“cámaras” como las llamaron los arqueológos) encontradas en la plaza San Francisco. Me pareció desde un principio que con ellas lo que apareció en di-cha plaza fue algo inédito y extraño, algo expresado en clave de silencio, un lenguaje mudo, que no se sujetaba a los estándares del lenguaje patrimonial convencional y que, por tal motivo, fue desechado por quienes manejaban el saber autorizado sobre el patrimonio.Procesos: revista ecuatoriana de historia, n.º 50 (julio-diciembre 2019), 193-195. ISSN: 1390-0099; e-ISSN: 2588-0780-PRO50-4sept..indd 19324/10/19 11:07
Procesos 50, julio-diciembre 2019194Entonces me dediqué a explorar cómo se generó ese saber autorizado que promovió la decisión de implantar la estación del metro en la plaza de San Francisco: ¿qué tipo de saber respaldó el conjunto de decisiones en ma-teria de política urbana que promovieron tal iniciativa? A este respecto, me interrogué además cómo conuyeron en ese saber autorizado perspectivas de la historia, la arqueología, los estudios urbanísticos, la historia del arte, que dieron lugar a juicios de descalicación del lenguaje cifrado de las cavi-dades, subestimando las posibilidades interpretativas que ellas podían brin-dar. Las interpretaciones aparecidas en la prensa y en otros medios públicos determinaron que se trataba de un hallazgo sin importancia histórica, un relleno arqueológico que reejaba las frecuentes intervenciones sufridas por la plaza. Como prueba se presentaron fotos de las sucesivas modicaciones experimentadas, frente a las cuales el proyecto de instalar la estación repre-sentaba solo una más. Mi exploración fue demostrando que el relato de la plaza intervenida signicaba un desconocimiento expreso de la profundidad histórica del sitio, y se apoyaba en imaginarios y narrativas hispanistas de la ciudad reacias a reconocer la posibilidad de una materialidad vinculada a la existencia de formaciones y asentamientos anteriores a la conquista espa-ñola. Descubrí que esta perspectiva, de una manera increíble, aparece como fundamento histórico de la serie de políticas urbanísticas desarrolladas para Quito en la larga duración. Hice un seguimiento de las narrativas incluidas en los documentos de planicación urbana desde los años sesenta. Dichas narrativas históricas reproducen una historia urbanística de Quito articulada al origen y expansión de la Plaza Grande, considerada el sitio original del asentamiento hispánico, obviando con ello el hecho de que la ciudad hispa-na tuvo que disputarse el territorio con un núcleo indígena preexistente, con el cual mantuvo tensiones por décadas hasta que la paulatina consolidación del hecho colonial favoreció la unicación de la ciudad colonial, en fechas tardías, por cierto. En los discursos de política urbana la historia de la ciudad siempre ha estado enmarcada en la narrativa hispanista.El hallazgo de las cavidades puso en duda los relatos hegemónicos his-panistas al mostrar el revés del hecho colonial. Al mostrarse como vacío, las cavidades representaron el polo opuesto de la monumentalidad que, a n de cuentas, constituye el valor fundamental del patrimonio autorizado. Al mis-mo tiempo las cavidades interpelaron la centralidad de la ciudad hispanista al mostrar que la plaza de San Francisco implicaba otra centralidad, y que atesoraba claves históricas de un pasado indígena negado por la conquista y el hecho colonial. Es innegable que la historia inca de Quito estuvo estrecha-mente unida a la historia de la plaza y del convento. De hecho, a pocos metros de la estación de metro, en el área conventual, yacen los restos del hijo de Atahualpa, que fue cristianizado y protegido por los religiosos franciscanos. -PRO50-4sept..indd 19424/10/19 11:07
Procesos 50, julio-diciembre 2019195La valoración del patrimonio de Quito desde criterios colonialistas apa-rece también nítidamente retratada en la Declaratoria de la UNESCO de 1978. ¿Qué destaca esta declaratoria? La monumentalidad hispanista es vis-ta como signo de civilización y de cultura que se funde en un abrazo con la accidentada topografía de Quito, a la que se considera naturaleza indómita y nativa, vaciada de lo humano, que termina siendo sometida. Esta decla-ratoria promueve el silenciamiento de la historia preexistente. En esta línea el damero hispánico se reivindica como valor patrimonial y como estruc-tura fundacional organizativa de la ciudad centrada en la Plaza Grande. A través de argumentos basados en trabajos de Frank Salomon, Galo Ramón Valarezo, Tamara Estupiñán e Inés del Pino, demuestro la importancia de San Francisco como otra centralidad en la que conuyen diversos y ricos elementos todavía no explorados, temporalidades entremezcladas, que re-quieren de perspectivas interdisciplinarias para su análisis. San Francisco, las cavidades, la plaza en sí, no pueden ser entendidos sino en relación con las múltiples articulaciones que han congurado históricamente el sitio en la larga duración, y que lo convierten en el lugar de mayor densidad histórica del centro histórico. Además de agrupar, en lenguaje de monumentalidad hispánica, la plaza de Santa Clara y la Compañía. Como decía Eduardo, se trata de varias capas históricas yuxtapuestas, que entran en tensión y conec-tan con el presente. No se trata de una historia lineal. Precisamente de esto nos habla la voz muda de las cavidades en un lenguaje que no es el del patri-monio autorizado. En el debate sobre la instalación del metro, la arqueología de rescate proporcionó los criterios, precarios por cierto, que dieron legitimi-dad al saber del patrimonio autorizado. La arqueología de rescate no aportó en la construcción de conocimiento, se ancló a narrativas e imaginarios de corte identitario y nacionalista. La resignicación del concepto de patrimonio en el centro histórico pa-sará por visibilizar la huella aborigen y construir un código de valoración distinto. En este proceso será fundamental revisar la Declaratoria de 1978.-PRO50-4sept..indd 19524/10/19 11:07

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