Estudios cientícos sobre el agua en el Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, 1857-1869Scientic studies on water in the Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, 1857-1869Estudos cientícos sobre a água no Boletin de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, 1857-1869Rodrigo A. Vega y Ortega BaezFacultad de Filosofía y Letras-Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)rodrigo.vegayortega@gmail.comDOI: http://dx.doi.org/10.29078/rp.v0i50.781Fecha de presentación: 10 de octubre de 2018Fecha de aceptación: 13 de marzo de 2019Artículo de investigaciónProcesos: revista ecuatoriana de historia, n.º 50 (julio-diciembre 2019), 97-123. ISSN: 1390-0099; e-ISSN: 2588-0780-PRO50-4sept..indd 9724/10/19 11:06
RESUMENEn el Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística se publicaron investigaciones referentes a los recursos hídricos del país. Este artículo identica los temas predominantes en dicha publicación relativos al agua: recursos hídricos, obras hidráulicas y su uso en la ciudad. Los tres temas muestran las preocupaciones de geógrafos, médicos, ingenieros y naturalistas que reconocieron el valor del agua para el futuro económico, demográco y social del país, además de la problemática para conseguir agua potable y obras de infraestructura para resolver problemas ambientales. Palabras clave: historia latinoamericana, historia de México, historia de la ciencia, prensa, agua, geografía, siglo XIX, ciudad, modernización.ABSTRACTResearch on the country’s water resources was published in the Bulletin of the Mexican Geography and Statistics Association (Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística). This article identies the issues about water prevailing in this publication: water resources, hydraulic infrastructure projects, and their use in the city. These three issues highlight the concerns of geographers, physicians, engineers, and naturalists who recognized the value of water for the country’s economic, demographic, and social future, in addition to the diculties of securing clean water and infrastructure projects to tackle environmental problems. Keywords: Latin American history, history of Mexico, history of science, the press, water, geography, nineteenth century, city, modernizationRESUMONo Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística foram publicadas pesquisas referentes aos recursos hídricos do país. Este artigo identica os temas predominantes nessa publicação em relação â água: recursos hídricos, obras hidráulicas e o seu uso na cidade. Os três temas mostram as preocupações de geógrafos, médicos, engenheiros e naturalistas que reconheceram o valor da água para o futuro econômico, demográco e social do país, além da problemática para conseguir água potável e obras de infraestrutura para resolver problemas ambientais.Palavras chave: História latino-americana, História do México, história da ciência, imprensa, água, geograa, Século XIX, cidade, modernização.-PRO50-4sept..indd 9824/10/19 11:06
introduCCiónDentro de la historia ambiental, los estudios sobre el agua son un área de investigación en auge tanto en México1 como en América Latina.2 En la historia mexicana, el agua se ha analizado desde las perspectivas regionales, económicas, sociales, jurídicas, empresariales, agrarias, locales y políticas. Pocas veces se ha enfatizado en el papel de la ciencia en la gestión, dominio, aprovechamiento y escasez del agua en distintos momentos de la historia de México.3 Una de las ciencias que más se relacionó con la investigación hídrica fue la geografía, al menos desde el siglo XVIII y hasta el presente. El siglo XIX fue un lapso de auge de los estudios geográcos mexicanos que recibieron apoyo del Estado, las élites y los intelectuales, por lo que no es de extrañar que los geógrafos mexicanos se dedicaran al estudio del agua desde 1821. En el caso de la historia de la geografía mexicana, son pocos los traba-jos que retoman las investigaciones hidrográcas que los geógrafos llevaron a cabo en los siglos XIX y XX.4En la historiografía de la ciencia es común mencionar que los geógrafos europeos y americanos desarrollaron varios proyectos para reconocer los re-cursos hídricos de cada país a lo largo del siglo XIX, pues el agua fue apre-ciada por su potencial para desarrollar medios de transporte, energía para la industria, sustento de la agricultura y la ganadería, aspectos terapéuticos y líquido necesario para la vida humana. Este interés de la comunidad cien-tíca de los distintos países de ambos continentes, como México, dio pie a 1. Los historiadores destacados son Luis Aboites, Antonio Escobar, Manuel Perló, Vera Candiani, Alexander Betancourt, Pilar Iracheta, Oziel Talavera, Marcela Dávalos, Priscilla Connolly, Alejandro Tortolero y Juan Manuel Durán. Ninguno de ellos ha centrado sus investigaciones históricas en los aspectos cientícos en el aprovechamiento del agua.2. Un ejemplo se encuentra en la revista Historia Ambiental Latinoamericana y Caribeña (HALAC) de la Sociedad Latinoamericana y Caribeña de Historia Ambiental (SOLCHA), la cual ha publicado 16 números entre 2011 y 2018. La revista incluye artículos de investi-gación y reseñas de libros que dan cuenta del devenir historiográco sobre el tema. 3. Resultaría extenso señalar a todos los historiadores de la ciencia mexicana. La ma-yoría de los estudios se ha centrado en los minerales, plantas, animales, accidentes del territorio, instrumentos y enfermedades. 4. Los historiadores mexicanos de la Geografía son Luz Fernanda Azuela, Patricia Gó-mez Rey, Héctor Mendoza, Luz María Tamayo, Omar Moncada, Hugo Pichardo y Beatriz García Rojas. La mayoría de sus investigaciones históricas se orientan hacia la delimita-ción fronteriza, la construcción del Estado nacional, biografías, instituciones, educación profesional y los primeros mapas del país, sin que ninguno se centre en los recursos am-bientales. -PRO50-4sept..indd 9924/10/19 11:06
Procesos 50, julio-diciembre 2019100que en las agrupaciones geográcas decimonónicas se discutieran todo tipo de estudios hídricos y muchos de ellos se publicaran en las revistas de cada asociación para darlas a conocer entre el público interesado de cada país.5El objetivo del artículo es identicar los temas predominantes relativos al agua en el Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (BSMGE) y su relación con la transformación ambiental mexicana entre 1857 y 1869.6 Los temas sobre agua se dividen en tres tópicos generales: recursos hídricos (ríos, cascadas y lagunas), obras hidráulicas (desagüe del Valle de México) y agua urbana (potable y terapéutica). Los tres temas resultaron prioritarios para la élite mexicana, pues se requería visibilizar el tipo de recurso hídrico del país y su potencial para explotarlo en bien del “progreso” nacional. Para ello, los aspectos cuantitativos y cualitativos de la ciencia resultaban impres-cindibles a partir del reconocimiento territorial de los expertos en el tema, como los ingenieros, médicos y farmacéuticos.7 La fuente hemerográca de la investigación se compone de trece artículos publicados en el BSMGE entre 1857 y 1869, de una muestra más amplia com-puesta de dieciocho escritos, producto del interés de los miembros de esta agrupación cientíca, tanto nacionales como extranjeros. La metodología re-toma los estudios sociales de la ciencia para reconocer que en el BSMGE se construyó una narración geográca utilitaria asentada en el reconocimiento de los recursos ambientales que generaban riqueza para el Estado mexicano. Los cientícos decimonónicos caracterizaron la naturaleza de la siguiente manera: fuente de recursos útiles (agua potable, energía proveniente de las corrientes y caídas de los ríos, vías uviales y riego agropecuario), agente peligroso para el ser humano (inundaciones y “miasmas” de aguas estanca-5. La SMGE surgió en el marco del auge del asociacionismo cientíco en el mundo, pues a partir de la década de 1820 se constituyeron numerosas agrupaciones médicas, na-turalistas, astronómicas, ingenieriles y geográcas. Las primeras en esta última disciplina son las siguientes: Sociedad de Geografía de París (1821), Sociedad Geográca de Berlín (1828), Real Sociedad Geográca de Londres (1830), Sociedad Geográca Rusa (1845), So-ciedad Geográca Americana (1851), Sociedad Austríaca de Geografía (1856), Sociedad Geográca de Ginebra (1858), Sociedad Húngara de Geografía (1872), Sociedad Geográ-ca de Lisboa (1875) y Sociedad Geográca de Madrid (1876).6. El período se encuentra denido por la amplia actividad de la SMGE que se reejó en la publicación de diez volúmenes del BSMGE, pues en el lapso 1850-1856 solo se publi-caron tres volúmenes. No obstante la gran actividad de la SMGE, el país estuvo inmerso en la Guerra de Reforma (1858-1861), la Intervención francesa (1862-1863), el Segundo Imperio (1864-1867) y la República Restaurada (1867-1872). Cabe señalar que el BSMGE volvería a publicarse de manera constante de 1880 a 1897.7. Patricia Gómez Rey, “Los espacios del territorio nacional en la segunda mitad del siglo XIX”. En Naturaleza y territorio en la ciencia mexicana del siglo XIX, ed. por Luz Fernan-da Azuela y Rodrigo Vega y Ortega, 197-214 (México: Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, 2012), 201.-PRO50-4sept..indd 10024/10/19 11:06
Procesos 50, julio-diciembre 2019101das) y materialidad sujeta a modicaciones cientíco-tecnológicas (canales, diques, puertos y presas). Los tres ámbitos contribuyeron al desarrollo de la riqueza individual y colectiva.La historia social de la ciencia también permite observar la gura del amateur en la práctica cientíca decimonónica. El amateur era un individuo “capaz de participar tanto de la cultura académica como de la cultura popu-lar, y de contribuir al proceso de democratización del saber”.8 El pequeño grupo de profesionales (ingenieros, médicos y farmacéuticos) convivió con los amateurs.9 Hay que tomar en cuenta que amateurs y profesionales con-formaron un público asiduo a un conjunto de lecturas geográcas que circu-laban en la época, mismas que fueron de gran interés para un pequeño, pero activo, grupo de lectores que consultaba el BSMGE, diversas monografías regionales, almanaques geográcos de varias partes del mundo, informes cientícos de mexicanos y extranjeros, libros de texto de instrucción secun-daria, literatura de viaje y otros escritos publicados en la prensa.la soCiedad MexiCana de geografía y estadístiCa La Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (SMGE) se originó en 1833 bajo el nombre de Instituto y en 1850 cambió sus estatutos para trans-formarse en una agrupación. Desde este año, en la SMGE se reunieron mexi-canos y extranjeros residentes en el país que se interesaban en distintas dis-ciplinas, en principio la geografía, pero también la historia natural, la carto-grafía, la farmacia, la química y la medicina. Una de las tareas principales de la agrupación fue conformar una revista en que se diera a conocer la mayor cantidad de trabajos académicos que realizaban los socios. La SMGE llevó a cabo varias investigaciones sobre el Valle de México, espacio en que se asienta la capital mexicana, por la facilidad de emprender estudios en su territorio en varios rubros, pues la mayor parte de los socios eran capitalinos.10 Gran parte de los miembros participaron en distintas instancias cientícas patrocinadas por el Estado mexicano, quienes “ha-ciendo anotaciones y levantando día a día reportes, se avocaron a recorrer auentes, registrar volúmenes o analizar calidades de las aguas a n de 8. Agustí Nieto, Los públicos de la ciencia. Expertos y profanos a través de la historia (Ma-drid: Fundación Jorge Juan/Marcial Pons Historia, 2011), 48.9. Luz Fernanda Azuela, “La Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, la orga-nización de la ciencia, la institucionalización de la geografía y la construcción del país en el siglo XIX”, Investigaciones Geográcas, n.º 52 (2003): 161.10. Ibíd., 161.-PRO50-4sept..indd 10124/10/19 11:06
Procesos 50, julio-diciembre 2019102encontrar soluciones para la salubridad y el abastecimiento”11 de agua pota-ble, mejorar la irrigación del campo, generar energía eléctrica y aprovechar los ríos como vía de comunicación. Esto estuvo a tono con el utilitarismo cientíco en boga en América y Europa “para hacer de la ciencia un instru-mento para enderezar la acción del Estado y optimizar los rendimientos de sus empresas”12 en todos los ámbitos del territorio nacional. La SMGE se desarrolló en un período en que en gran parte del mundo se establecieron agrupaciones, comisiones e instituciones geográcas que generaron una am-plia gama de resultados cientícos (mapas, informes, inventarios, dictáme-nes, representaciones visuales y artículos) orientados al aprovechamiento de los recursos territoriales, ya fuera con inversiones nacionales o extranjeras.El BSMGE fue el órgano impreso que dio a conocer las actividades de los socios encaminadas a resolver las interrogantes cientícas de la época. Esto se debió a que los miembros compartían la convicción “de que el país podía explicarse mediante cifras alineadas en tablas”,13 relativas al inventario de los recursos del territorio nacional y que a su vez visibilizaran el potencial económico. El BSMGE permite “saber quiénes, o qué instancias manejan, a nal de cuentas, el líquido. Lo anterior signica aclarar las maneras en que se obtiene, se apropia y se reparte”.14 El inventario hídrico hecho por los geógrafos entre 1857 y 1869 se denió a partir de la utilidad del agua en los tres tópicos ya mencionados para tener control económico del Estado y las élites regionales.15los reCursos hídriCosEn el BSMGE varios de los escritos muestran el uso local de ríos, lagos, lagunas y cascadas en algunas partes del país. Los ríos fueron el tema de mayor número de escritos, ya fuera que abordaran el tema de forma general o particular, como el caso de “Reconocimiento del río Pánuco” (1861), es-11. Pilar Iracheta y Marcela Dávalos, “La historia del agua en los valles de México y Toluca”, Historias, n.º 57 (2004): 113.12. Azuela, “La Sociedad Mexicana...”, 64.13. Ibíd., 65.14. Luis Aboites, “Del agua nacional al agua mercantil ambiental. Algunas ideas para hacer una investigación sobre historia contemporánea de los usos del agua en México”. En El agua en la historia de México: balance y perspectiva, ed. por Juan Manuel Durán, Martín Sánchez y Antonio Escobar, 25-32 (Zamora: El Colegio de Michoacán/Universidad de Guadalajara, 2005), 28.15. Para profundizar en el contexto de la geografía mexicana, véase Raymond Craib, México cartográco: una historia de límites jos y paisajes fugitivos (México: UNAM, 2013). -PRO50-4sept..indd 10224/10/19 11:06
Procesos 50, julio-diciembre 2019103crito por Luis Valle, residente del puerto de Tampico, Tamaulipas. El autor escribió el texto en 1850, aunque se publicó una década después. El interés de Valle fue exponer a la agrupación “los principales inconvenientes del río para ser navegable en toda la extensión que desea el supremo gobierno”16 mediante el proyecto de remoción de los bancos de arena que cruzaban el canal portuario, por lo que disminuían el fondo costero para la entrada de barcos de gran calado que comerciaban entre Europa y América. Esta fue una preocupación constante del gobierno en todo el siglo XIX, ya que a pesar del extenso litoral del país en el Golfo de México, varios puertos carecían de la profundidad marítima para permitir la entrada de barcos de todos los ta-maños y así ampliar el comercio con Estados Unidos, Europa y Sudamérica. Por ello, algunos de los practicantes de la geografía desarrollaron estudios hidrográcos para conocer el estado de ríos, esteros, lagunas y bahías, y de-terminar el costo de modicar su estructura física para satisfacer las necesi-dades agrícolas, ganaderas, portuarias, comerciales, silvícolas, pesqueras y de transporte del país. Valle propuso que, mientras se concluía el reconocimiento hidrográco del Pánuco, el gobierno estatal, con ayuda del nacional, podría implementar una serie de acciones similares a las de “Europa y Estados Unidos, donde los buques de limpia con los que frecuentemente se consigue profundizar cualquier lugar que bañe las aguas, con tal que su fondo no sea de piedra y teniendo el río Pánuco esta condición, pues que todo su lecho es de arena suelta y fango”.17 El autor ideó construir un buque de vapor para este servi-cio que sería capaz de limpiar el canal y se emplearía en otros usos, como la vigilancia costera que era casi inexistente en el país. Además, Valle señaló la necesidad de construir malecones “y otras obras de esta naturaleza que se pudieran poner en práctica”18 para acotar las márgenes del río que se desbor-daban en la temporada de lluvia y afectaban a la población. En algunos de los escritos cientícos sobre ríos se señalaron las implicaciones ambientales que afectaban a los puertos cuando llovía, ya que se intensicaban las enfer-medades tropicales o se originaban desastres naturales.Otro estudio monográco de 1869 abordó al río de la Magdalena, cerca-no al pueblo de San Ángel, en el Distrito Federal. El escrito fue una trans-cripción de un documento de 1790 de Joaquín Barrientos (escribano de S. M., de su real renta de tabaco, asiento de gallos, real tribunal de Protomedicato, nombrado para las diligencias de prorrateos de las aguas del río Magdalena de Coyoacán) relativo al pleito entre el convento de religiosos carmelitas de 16. Luis Valle, “Reconocimiento del río Pánuco”, Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, BSMGE 9 (1861): 345.17. Ibíd., 346.18. Ibíd., 347.-PRO50-4sept..indd 10324/10/19 11:06
Procesos 50, julio-diciembre 2019104San Ángel y Martín de San Juan Berrueta. Al respecto, el artículo especicó quesobre su repartimiento, a la que fue juez comisionado el oidor decano Baltasar Ladrón de Guevara [...] habiendo hecho los reconocimientos del curso de las aguas de dicho río, presas y tomas que en él se hallan, la medida que repetida-mente se hizo con citación y a vista de los pueblos y demás interesados, de que resultó no llegar el caudal del río a los 33 surcos que antes tenía y sólo a los 30 con 2 naranjas que resultaron de la segunda prolija medida, mandada practicar por su señoría y con presencia de los repartimientos hechos por el oidor Juan de Canseco en sus autos de 27 de marzo de 1735.19 La transcripción del documento colonial en el BSMGE conformó una se-rie de fuentes históricas de carácter cientíco que los redactores valoraron de importancia para conocer escritos que ayudaban a comprender la situación de México a mediados del siglo XIX. En este caso, la descripción del estado del río de la Magdalena medio siglo antes de la existencia de la SMGE fue una guía para reconocer que los recursos hídricos capitalinos habían dis-minuido paulatinamente sin que hasta ese momento se conociera la razón de ello. Esto deja ver la importancia de la documentación histórica para los miembros de la agrupación mexicana que se contrastaba con artículos escri-tos en las décadas de 1850 y 1860. En cuanto a los amplios cuerpos de agua del país, se publicaron dos es-tudios. Uno de ellos fue el del médico Leopoldo Río de la Loza (1807-1876), quien escribió “Un vistazo al lago de Texcoco. Su inuencia en la salubridad de México” (1861). Sobre este lago, el autor expresó que había “cuestiones que no se han examinado, cuanto deben serlo, tales como las médicas, las químicas, las agrícolas y otras”,20 por lo que su objetivo era presentar unas “breves indicaciones sobre la naturaleza de las aguas del lago, su inuencia en la salubridad de México, la procedencia de las sales que contienen y algu-nas otras consideraciones”.21 El estudio de la relación entre agua y enferme-dad fue constante en el siglo XIX, pues la teoría miasmática consideraba que los cuerpos de agua eran foco de “euvios” que enfermaban al ser humano, debido a que el agua se encontraba estancada. La teoría miasmática expli-caba que del suelo y el agua emanaban vapores fétidos que originaban las enfermedades del ser humano. Los médicos de la época idearon diferentes medidas para combatir las emanaciones nocivas de los lagos, por ejemplo 19. Joaquín Barrientos, “Las aguas del río de la Magdalena (San Ángel)”, BSMGE 1 (1869): 743.20. Leopoldo Río de la Loza, “Un vistazo al lago de Texcoco. Su inuencia en la salu-bridad de México”, BSMGE 9 (1861): 497.21. Ibíd., 497.-PRO50-4sept..indd 10424/10/19 11:06
Procesos 50, julio-diciembre 2019105desecar los cuerpos de agua, cambiar la composición química o poner en movimiento el agua mediante molinos. El caso del lago de Texcoco fue de notoriedad en las discusiones cientícas de la SMGE, pues afectaba a la po-blación capitalina. En el escrito resalta el cambio ambiental contemplado por el autor, quien no había hallado en el lago de Texcoco unos límites precisos como era co-mún verlos en otros cuerpos de agua, sino que se conformaba por “multitud de charcos más o menos extensos, más o menos superciales, ya aislados, ya comunicados entre sí”22 por medio de canales. Esto contribuía a que “no sea fácil jar con la debida exactitud esos límites, más variados aún por las estaciones de mayor o menor abundancia” de la lluvia.23 Esta situación com-plicaba el estudio del lago, ya que en ciertos meses se encontraba más cerca de la capital mexicana por el aumento pluviométrico y las enfermedades au-mentaban en la población. Lo anterior signicaba que antes de atacar el pro-blema de morbilidad proveniente de lago se debían llevar a cabo estudios de geografía física, meteorología y cartografía para determinar con certeza sus características. Al atravesar el lago, Río de la Loza percibió un olor pantanoso que le hizo preguntarse “¿hasta qué punto inuirá ese aire viciado en la insalubri-dad en México? ¿La constitución médica de la ciudad empeora a proporción que pasan más años?”.24 El médico se propuso responder ambas preguntas a partir de la ubicación de la ciudad en el Valle de México, la distribución demográca en esta y la dinámica ambiental de la localidad, pues las zonas más afectadas eran la noreste y la sureste por su cercanía con el lago. Para el médico Río de la Loza, habiendo actualmente un espacio muy considerable entre la capital y el lago, cuyo nivel diere poco de las orillas de éste, estimadas en tiempo de secas así como de los terrenos intermedios, quedan estos cubiertos por las aguas en la estación de las lluvias, ya por la poca profundidad del gran vaso que es la causa principal y ya por la conuencia que debe estimarse como general y de tiempo limitado. Por otra parte, varios potreros que sirven como depósitos temporales no hallando ex-peditos los canales de desagüe, ni siendo bastante para las corrientes su diferencia de nivel, aumentan igualmente la supercie de evaporación y de descomposición a la de los terrenos inmediatos al lago. Al terminar las lluvias, esa evaporación es general, activa y de una vasta supercie. Las aguas siguen los puntos de declive, los terrenos ocupados por ellas se desecan, los animales y los vegetales mueren y entran en descomposición, con más, las materias orgánicas llevadas de la ciudad a la laguna durante el año y en una cantidad fabulosa. Entonces es cuando más se 22. Ibíd., 498.23. Ibíd., 500.24. Ibíd., 501.-PRO50-4sept..indd 10524/10/19 11:06
Procesos 50, julio-diciembre 2019106nota ese olor palustre, cuando se desarrollan más ebres catarrales, las intermi-tentes, etc. Disminuir cuanto más se pueda la supercie de evaporación, profun-dizando con regularidad una parte de ella es el modo que juzgo adecuado para alejar en lo posible los males indicados, favoreciendo al mismo tiempo el plantío con la mayor capacidad del gran depósito y aún acaso llegando a convertir en laborables algunos de los terrenos que actualmente son estériles.25 La solución planteada por Río de la Loza consideró que el lago de Texco-co era un espacio de morbilidad que debía reducirse al máximo mediante la desecación, como sucedió en décadas posteriores, para evitar la evaporación de las aguas menos profundas en la temporada seca y eliminar la descompo-sición biológica de las plantas y animales acuáticos. Las palabras del médico mexicano señalaron el camino seguido años más tarde al transformar el lago en campos agropecuarios y posteriormente en zona habitacional. La directriz cientíca expresada en el BSMGE se insertó en las discusiones públicas que circulaban en la prensa capitalina acerca del combate a las enfermedades, la necesidad de agua potable para el aumento poblacional y la modernización de la urbe a costa del lago. El segundo artículo se publicó bajo las iniciales A.N.O. con el título de “Un viaje por la laguna de Tamiahua” (1869). En este dio a conocer la expe-riencia de su autor acaecida en 1859 acerca de su periplo entre el puerto de Tampico a Tuxpan, Veracruz. El viajero escogió el trayecto por el río, pues era más seguro que por tierra, ya que “durante el periodo de secas es menos agradable y más molesto que la vía acuática de Tamiahua, preferimos esta última, tanto por este motivo cuanto por visitar la laguna, la cual, además de la novedad, nos ofrecía el aliciente de una diversidad en sus orillas”.26 Los recursos hídricos de México también estuvieron presentes en los proyectos de comunicaciones y transportes que requería la modernización del país para ampliar el comercio. En este caso, varios geógrafos amateurs y profesionales desempeñaron un papel fundamental en la exploración de los cuerpos de agua al considerarlos sitios inútiles hasta el momento que eran aprovechados solamente por los habitantes locales a través de pequeñas embarcaciones. A.N.O. se subió a una canoa en el embarcadero llamado La Ribera, que distaba media legua al este de Tampico. Las canoas “dieren de las de Sota-vento en que, además de ser de menor capacidad, tienen todas la forma de las piraguas, es decir, dos proas, mientras que en Sotavento llaman canoa a las que tienen dos popas”,27 una vela y un toldo para resguardar a los pasa-jeros. En la parte norte, según el autor, 25. Ibíd., 505.26. A.N.O., “Un viaje por la laguna de Tamiahua”, BSMGE 1 (1869): 734.27. Ibíd., 435.-PRO50-4sept..indd 106