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sos transnacionales y la historia mundial. Por último, ejemplica cómo “el
siglo XX es el momento en el que la historia se vuelve global”, al señalar que
Ecuador no pudo permanecer indiferente ante una guerra manejada por las
potencias del hemisferio norte. No obstante, pienso que la obra de Pagnotta
adolece de una confusión de enfoque y objetivos. Por un lado, la autora aspi-
ra a comprender el papel ideológico que ha tenido la inmigración italiana al
interior del Estado-nación ecuatoriano, es decir, a demostrar su importancia
cualitativa en los proyectos nacionales (p. 15). Argumenta que el análisis de
los distintos proyectos para atraer migración italiana al país da cuenta de la
concepción de nación que tenían las élites políticas de cada período a pesar
de que estos planes no se hayan concretado. Se mueve, en este sentido, en el
plano de los imaginarios y en el ámbito de la historia cultural. No obstante,
cita a Braudel para inscribir su obra dentro de la “historia de grupos, de
destinos colectivos, de movimientos de conjunto. Una historia social donde
todo se mueve a partir de hombre, de los hombres, mas no de las cosas” (p.
18). De hecho, gran parte del texto está dedicado a analizar la perspectiva de
las autoridades italianas acerca de las posibilidades de migrar al Ecuador, la
situación de los migrantes antes de partir hacia América, los puertos de em-
barque, la formación espontánea de redes de apoyo, los agentes migratorios,
la ambivalente política migratoria del régimen fascista, etc. Si bien estos da-
tos no dejan de ser interesantes, no aportan en nada a su objetivo inicial. Con
esto no quiero decir que no se pueda combinar un enfoque de historia social
sobre movimientos migratorios con uno de historia cultural. Sin embargo,
al no probar la importancia cualitativa que supone ha tenido la migración
italiana en la construcción del Estado-nación ecuatoriano, este cometido no
se logra de manera satisfactoria.
Isabel Mena
Universidad Central del Ecuador
maría isaBel mena mora, la baronesa de Wilson y las MetáForas
sobre aMérica y sus Mujeres, 1874-1890. serie magíster 190,
qUito: Universidad andina simón Bolívar, sede eCUador /
CorPoraCión editora naCional, 2015, 103 PP.
DOI: http://dx.doi.org/10.29078/rp.v0i48.709
Más allá de mirar a la protagonista del relato como una gura intrépi-
da, cuya presencia femenina en la historia predisponga a un relato román-
tico sobre su vida, María Isabel Mena se propone escribir la trayectoria de
Emilia Serrano, “la Baronesa de Wilson”, desde las conexiones que generó
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entre el universo social multifacético de la incipiente vida republicana de su
natal España y el continente americano, describiendo las condiciones que
le llevaron a recorrer “sola, en barco, a pie y a lomo de mula, el continente
americano desde Canadá hasta la Patagonia en un viaje de más de quince
años, y a escribir libros enteros sobre Hispanoamérica y las mujeres hispano-
americanas” (p. 27).
La autora describe cómo Serrano logra cimentar su identidad a partir de
la empatía con otras mujeres de su época, construyendo mecanismos para
que aquellas mujeres –a las que consideraba parte de un “nosotras”– se cons-
truyeran a sí mismas, y pone el énfasis en analizar la complejidad de las
relaciones, encuentros, desencuentros y prácticas inherentes al ejercicio de
interpelar la retórica patriarcal dominante. Así Mena explora aquellos even-
tos en la vida de Serrano que delinearon una identidad femenina particu-
lar, enmarcada en la pluralidad de todo aquello que conoció: una identidad
“unitaria” que ocupó espacios diversos, como respuesta a las demandas po-
líticas de una vida republicana decimonónica cuyo predominio masculino le
impelaba a generar un tránsito entre lo público y lo privado; mostrando, en
denitiva, la vida de la mujer viajera más allá de sus hazañas, tomando por
eje los desplazamientos que llevó a cabo en lo que ella entendía como una
contribución al progreso de su “madre” España, y de Hispanoamérica en su
conjunto.
En el relato que nos convoca, Isabel Mena inicia preguntándose por las
particularidades que llevaron a Emilia Serrano a “alejarse de las normas”
a través de los viajes que emprendió y los escritos que resultaron de aque-
llas experiencias. “La agencia”, como aquella dimensión estructurante de la
disciplina histórica que permite identicar a los sujetos a partir de su mo-
vilidad en la construcción del pasado, ha sido genuinamente rastreada en
esta investigación. La mujer protagonista del relato es el núcleo que conecta
varias historias y permite dar cuenta de la excepcionalidad de sus búsque-
das personales como puntos de giro en los relatos nacionales; de la irrupción
política de una mujer que, como otras de su época, generó rupturas desde
su diámetro de incidencia, eligiendo adoptar un rol para el que “no estaba
destinada”, pero que le permitió negociar para sí y para otras mujeres como
ella, mayores espacios de movilidad a partir de los propios códigos del pen-
samiento católico y conservador que ella defendía.
Isabel Mena tuvo, en primer lugar, la sensibilidad de mirar en esta mujer
una entrada a la vida de otras mujeres de Hispanoamérica y España que par-
ticiparon en la construcción de sus naciones. La autora hace un sutil despla-
zamiento entre la gura de Emilia Serrano y una diversidad de problemas
que atañen a las mujeres del siglo XIX: la política conservadora, el catolicis-
mo, las “modernidades múltiples”, las prácticas, la construcción de sentidos,
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los espacios, la cultura y las interacciones sociales. A partir de la baronesa de
Wilson es posible explorar los modos de pensar y los signicados que, en el
marco de una interacción simbólica disputada entre la heteronormatividad
patriarcal y la búsqueda de reconocimiento subalterno, las mujeres deriva-
ban de sus propias experiencias.
La autora nos habla de las mujeres en una época que interactuaron y
negociaron estratégicamente desde un terreno político que condensó en sus
lenguajes la búsqueda de mayores espacios de movilidad para sí mismas, y
que, en el caso de Serrano, dicha movilidad no abogó por la emancipación
femenina como sus pares anglosajonas, sino que estuvo enfocada en una
revalorización de la maternidad, del rol complementario de la mujer en la
sociedad, y del papel de las mujeres en la vida pública sin descuidar la segu-
ridad de la familia y el hogar. Para ello, la autora decide recurrir a un análisis
lingüístico de las metáforas que emplea Serrano para referirse a la naturaleza
femenina de la nación, la familia y la república.
Al mismo tiempo, la historia de esta mujer española permite conocer
paralelamente algo de cada rincón que ella visitó, no desde la distancia del
viajero que exotiza lo extraño, sino desde la reciprocidad empática de quien
se siente parte de una cultura, una lengua y un pasado. La historia de Serra-
no permite conocer a otras mujeres que, como ella, apoyaron la educación de
la mujer, su entrada al mundo laboral y al debate público, negociando con
los códigos de la política conservadora “sin contradecir la convención social
hegemónica que dene a la mujer como ángel del hogar doméstico, pero
aprovechando su potencialidad”.
Todo ello es articulado por Mena desde un análisis de las metáforas que
emplea la baronesa en sus escritos para “entender las concepciones sociales
implícitas en su pensamiento y las estrategias que utiliza para buscar nue-
vos espacios de expresión para las mujeres republicanas, sin romper con la
corriente conservadora a la que se adhiere”.
En el primer capítulo, la autora describe la forma de posicionamiento
que adopta la baronesa de Wilson frente a una tradición europea masculina
que relacionaba lo femenino con la debilidad, la dependencia, la necesidad
de amparo, protección e instrucción, a partir de la conquista de la “salvaje”
América. Así, desde la legitimidad que le otorga su posición de viajera es-
pañola, católica e ilustrada, Serrano interpela estas metáforas que naturali-
zaban la condición de inferioridad del continente americano y sus mujeres,
resaltando el aporte de ellas a la construcción nacional, mostrando a “His-
panoamérica bajo la luz positiva del progreso, el esfuerzo y la innovación,
y a la cultura hispánica como moralmente superior y portadora de paz y de
progreso” (p. 24). A partir de ello, Mena describe las estrategias retóricas
de Serrano como un interés por “construirse a sí misma como una mujer
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independiente y valiente, miembro de un espacio cultural importante y pro-
motora de un movimiento transcontinental como el panhispanismo” (p. 24).
El segundo capítulo, por su parte, explora las ideas de Serrano en el terre-
no de la modernidad católica, que encuentra en la religión un “faro capaz de
guiar a la república hacia el progreso”. Así, el catolicismo es considerado por
la baronesa como un elemento catalizador de una evolución civilizatoria ba-
sada en el progreso moral que solo puede edicarse en “la senda iluminada
por el faro de la religión” (p. 52). A partir de la relación “religión-progreso”,
Serrano busca ampliar el rango de posibilidades que las mujeres como ella
tienen para participar en la construcción de la sociedad. Para examinar estas
ideas, Isabel Mena recurre al análisis de tres metáforas que Emilia Serrano
emplea en sus escritos: “la sociedad republicana es una familia católica, la
república es una madre protectora, y el Evangelio es un código republicano
de igualdad e inclusión”. La primera metáfora, como sostiene Mena, “inviste
a la familia de relevancia nacional”, y es a partir de esta relación que logra
construirse una valoración implícita del espacio doméstico que permite de-
mandar mayor reconocimiento para la mujer. La segunda metáfora, en cam-
bio, “insiste en la maternidad como la misión fundamental de la mujer repu-
blicana”, y esto a su vez resalta la importancia femenina para la formación
de los futuros ciudadanos de la nación, reclamando un acceso de las mujeres
a la educación y al trabajo remunerado. Por último, la metáfora del evange-
lio como un “código de igualdad e inclusión” busca equiparar la situación de
hombres y mujeres en términos de derechos individuales y colectivos; mas,
como anota la autora, aquella “igualdad” está “supeditada a la idea de que
hombres y mujeres cumplen misiones diferentes y que la misión divina de la
mujer es la de ser esposa y madre”.
En el tercer y último capítulo, Isabel Mena explica la estrategia discur-
siva que Serrano emplea contra la llamada “emancipación femenina” por
la que abogaban sus pares anglosajonas, para negociar, en cambio, con los
códigos de la política conservadora a n de posicionar la “misión femenina”
como el canal de intervención que las mujeres pueden explotar para lograr
mayor reconocimiento, sin ser despreciadas por intentar adoptar roles que
no les eran propios, o “naturales”.
De este modo, se entreteje la estrategia argumentativa que Emilia Se-
rrano ideó para “abogar por mayor libertad e inuencia para las mujeres
en el espacio público sin contradecir al ethos conservador” (p. 31). En este
proceso, Mena examina las tres ocupaciones femeninas que Serrano conside-
ra “idóneas para la mujer republicana de Hispanoamérica: la de profesora,
la de organizadora de tertulias literarias y la de escritora”; y arma que la
maniobra discursiva de la baronesa se orientó a “compatibilizar estos ocios
con el ideal de la mujer como «ángel del hogar»” (p. 25), pues cada uno de
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ellos compaginaba con la misión femenina orientada “naturalmente” a la
maternidad. Así, explica que la profesora puede cumplir el rol de “segunda
madre”; la organizadora de tertulias literarias se muestra como un “ángel
del hogar” que ejerce la labor de antriona, y nalmente, la escritora es aque-
lla mujer que dedica su labor a “ganar un sustento económico sin abandonar
el espacio doméstico”.
Isabel Mena sugiere que el posicionamiento discursivo de Emilia Serra-
no tuvo una clara nalidad de legitimar sus demandas de reconocimiento
sin contravenir el orden social dominante que consideraba a la mujer como
“ángel del hogar”, pues de este modo ella contaba con “la aceptación y el
auspicio de las élites políticas, económicas y sociales iberoamericanas [para]
llevar a cabo sus viajes y publicaciones”.
Más allá de eso, la autora muestra cómo efectivamente estas acciones
repercutieron a la larga en el activismo femenino por derechos y reconoci-
miento, pues aquellas “señoritas” que pudieron formarse como profesoras
permitieron “una gran movilidad social y de sus las salieron muchas de las
agentes feministas de principios del siglo XX”. La negociación estratégica
de mujeres como Serrano incidió en la apertura de las mujeres al espacio
público a través de sus demandas por la educación, el trabajo remunerado y
la libre asociación femenina “sin renunciar al título de ‘ángel del hogar’, sino
precisamente ampliando sus posibilidades”.
De este modo, el texto de Isabel Mena logra articular de forma creativa
una arista en la historia de género del siglo XIX, a partir de la trayectoria
de una mujer, los tejidos sociales que estructuró y las estrategias discursi-
vas con que logró interpelar la lógica dominante de su tiempo. Esta obra se
inscribe en una línea historiográca que encuentra en el terreno lingüístico
un modo de aproximarse al pasado, explorando los pensamientos, ideas y
sentimientos de los actores que hicieron historia y que, al mismo tiempo, se
orientan a reconocer el legítimo papel que tienen las mujeres como agentes
de su tiempo.
Natasha Sandoval Vega
Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador
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