La Exposición Misional Vaticana de 1925,
los misioneros salesianos y la representación
del Oriente ecuatoriano*
The 1925 Vatican Missionary Exposition, the Salesian missionaries,
and representation of Ecuadors Oriente (Amazon Region)
A Exposição Missionária Vaticana de 1925, os salesianos
e a representação da Amazônia equatoriana
Chiara Pagnotta
Universidad de Barcelona (España)
cpagnotta@gmail.com
DOI: http://dx.doi.org/10.29078/rp.v0i47.676
Fecha de recepción: 19 de noviembre de 2017
Fecha de aceptación: 3 de febrero de 2018
Artículo de investigación
Procesos: revista ecuatoriana de historia, n.º 47 (enero-junio 2018), 59-88. ISSN: 1390-0099; e-ISSN: 2588-0780
* Este trabajo se enmarca en el proyecto de investigación I+D+i HAR2015-64891-P
(MINECO/FEDER, UE), que se desarrolla en el seno del TEIAA, grupo de investigación
consolidado por el Comissionat per a Universitats i Recerca del DIUE de la Generalitat de
Catalunya. Agradezco a los evaluadores anónimos los comentarios y sugerencias.
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RESUMEN
Este artículo estudia las representaciones sobre el Oriente ecuatoriano
y sus habitantes en la exposición organizada en Roma. En dicho
acontecimiento se exhibieron objetos reunidos por comunidades
religiosas de diferentes territorios misioneros a nivel mundial. En
el caso ecuatoriano, la colección provino del Vicariato Apostólico
de Méndez y Gualaquiza, donde los salesianos desarrollaban su
ministerio. La muestra de objetos culturales revela cómo se veía a
estos grupos indígenas, y el papel que se autoasignaba la Iglesia
católica en los campos religioso, cientíco y cultural.
Palabras clave: historia latinoamericana, historia de la Iglesia,
comunidad salesiana, Exposición Misional Vaticana, Vicariato
Apostólico de Méndez y Gualaquiza, representaciones indígenas,
Oriente ecuatoriano, siglo XX.
ABSTRACT
This article examines the representations of Ecuador’s Oriente and its
inhabitants in the exposition organized in Rome. At this event,
objects collected by the religious communities from various
missionary territories throughout the world were exhibited. In the
case of Ecuador, the collection came from the Apostolic Vicariate of
Méndez and Gualaquiza, where the Salesians were carrying out their
ministry. The sample of cultural objects on display highlights how
these indigenous groups were viewed and what role the Catholic
Church had been assigned to play in religious, scientic,
and cultural matters.
Keywords: Latin American history, history of the Church,
Salesian community, Vatican Missionary Exposition, Apostolic
Vicariate of Méndez and Gualaquiza, indigenous representations,
Ecuador’s Oriente, twentieth century
RESUMO
O artigo estuda as representações sobre a Amazônia equatoriana
e seus povos na exposição Vaticana em Roma. Naquele espaço,
foram exibidos objetos coletados pelas comunidades religiosas
que trabalhabam em distintos territórios a nível mundial. No caso
equatoriano, a coleção veio do Vicariato Apostólico de Méndez
y Gualaquiza, onde os salesianos desenvolviam seu trabalho de
evangelização e educação. A seleção de objetos mostra como os povos
indígenas foram vistos pelos salesianos, além do papel que a Igreja
se auto arrogara nos âmbitos religioso, cientíco e cultural.
Palavras chave: Historia Latinoamericana, História da Igreja,
comunidade salesiana, Exposição Missionária Vaticana, represen-
tações indígenas, Amazônia equatoriana, século XX.
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introduCCión
Las exposiciones universales alcanzaron un rol protagónico a lo largo
del siglo XIX y principios del siglo XX.
1
Estas pretendían mostrar los avances
de los diferentes países que participaban en ellas en el campo tecnológico,
agrícola y artístico y, en general, se regían por la idea de progreso en boga
durante la época.
2
Por parte del mundo católico, el interés por las exposiciones determinó,
incluso, el hecho de que se adoptaran para ellas las formas de comunicacio-
nes modernas del periodo,
3
dando lugar, en particular, a la puesta en escena
de peculiares formas de etno-exposiciones de carácter religioso. Estas expo-
siciones fueron lugar de representaciones de las poblaciones indígenas por
parte de los misioneros que desarrollaban entre ellas su obra evangelizadora,
civilizatoria y educadora, y cuyos resultados fueron expuestos en imágenes
y objetos de cultura material, entre otros.
4
El interés del mundo católico por
la exhibición pública de los logros alcanzados por los misioneros llegó a su
máxima expresión en la Exposición Misional Vaticana, con ocasión del año
Santo (diciembre 1924-enero 1926). Para exhibirlos en ella, el salesiano padre
Carlo Crespi había recopilado –a partir de 1923– varios objetos procedentes
del Vicariato Apostólico de Méndez y Gualaquiza en Ecuador.
Cabe destacar que desde los años veinte del siglo XX, los misioneros
salesianos se convirtieron en importantes actores para la implementación
de la evangelización y la civilización de la zona amazónica del país andino,
5
1. Paul Greenhalgh, Ephemeral Vistas: The Expositions Universelles, Great Exhibitions and
World’s Fairs, 1851-1939 (Manchester: Manchester University Press, 1988).
2. Sobre la idea de progreso, véase John Bury, The Idea of Progress: An Inquiry Into Its
Origins and Growth (Nueva York: Dover Publications, 1932). Estas exposiciones, además,
eran funcionales al fomento de las industrias, el comercio y la apertura de nuevos merca-
dos económicos para los países expositores y para los antriones. Leoncio López-Ocón,
“La América Latina en el escenario de las Exposiciones Universales del siglo XIXˮ, Proce-
sos: revista ecuatoriana de historia, n.
o
18 (enero-junio 2002): 104.
3. Guido Abbattista, Umanità in mostra. Esposizioni etniche e invenzioni esotiche in Italia
(1880-1940) (Trieste: Edizioni Università di Trieste, 2013).
4. Se entiende en este caso la representación como la materialización de las concep-
ciones culturales del momento. Para más detalles, véanse los estudios clásicos de Roger
Chartier, “Le monde comme représentationˮ, Annales. Économies, Sociétés, Civilisations 44,
n.° 6 (1989) y Louis Marin, Des pouvoirs des images (París: Éd. du Seuil, 1993).
5. Chiara Pagnotta, “ ‘Evangelizar’ y ‘civilizar’ la Amazonía ecuatoriana. Una aproxi-
mación a la actividad del salesiano Carlo Crespi en la década de 1920ˮ. En La reinvención
de América. siglos XIX-XX, ed. por Pilar García Jordán, 125-149 (Barcelona: Edicions UB /
TEIAA, 2017). Utilizamos el término “Oriente” tal como era costumbre en la época trata-
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aunque ya desde 1893 los religiosos desarrollaban su obra misional en el
Vicariato con los “jíbarosˮ.
6
Anteriormente, en la década de 1860, con el go-
bierno de García Moreno se había pensado en la utilización de las misiones
católicas como vanguardia civilizadora. Luego, la reaparición de las misio-
nes como funcionales al fortalecimiento del proyecto inclusivo-civilizatorio
de la población indígena se produjo en la década de 1880. Para entonces,
el gobierno presidido por José María Plácido Caamaño, a través del subse-
cretario de Educación Carlos Rodolfo Tobar, planteó al Congreso de 1885 la
conveniencia de la llegada de los salesianos al Ecuador. No fue sino hasta
febrero de 1887 que se rmó el contrato entre el gobierno y Don Bosco, con
la nalidad de crear un instituto salesiano para la educación de los jóvenes
ecuatorianos. Hay que remarcar que a partir de este mismo año empezaron
a ser publicados en el Bollettino Salesiano artículos que narraban los aconteci-
mientos de los salesianos en Ecuador.
7
da, y es reejado en los documentos correspondientes, aunque, en la década de los veinte,
el Vicariato Apostólico encargado a los salesianos abarcaba el territorio de la Gobernación
del Sur del Oriente en el que vivían los pueblos Shuar.
6. Entre otros: Chiara Pagnotta, “Los salesianos y los jíbaros. Imágenes sobre el primer
viaje de exploración al Oriente ecuatoriano (1893)ˮ. En El mundo latinoamericano como re-
presentación, siglos XIX-XX, ed. por Pilar García Jordán, 57-176 (Barcelona: Ediciones UB /
TEIAA / IFEA, 2015). Jíbaro es el término despectivo utilizado en la época colonial, aplica-
do más o menos a todos los indios que vivían entre los Andes, el río Pastaza y el Marañón.
Para más informaciones sobre los grupos jíbaros véase el clásico estudio de Paul Rivet,
“Les Indiens Jibaros. Etude géographique, historique et ethnographiqueˮ, L’Anthropologie,
19 (1907): 333-368, y también: Anne-Christine Taylor, “El Oriente ecuatoriano en el siglo
XIX: ‘el otro litoral’ ˮ. En Historia y región en el Ecuador: 1830-1930, ed. por Juan Maiguas-
hca, 17-68 (Quito: FLACSO Ecuador / York University / Instituto Francés de Estudios
Andinos / Corporación Editora Nacional, 1994), y Anne-Christine Taylor, “Una categoría
irreducible en el conjunto de la naciones indígenas: los jíbaros en las representaciones
occidentalesˮ. En Imágenes e imagineros. Representaciones de los indígenas ecuatorianos, siglos
XIX y XX, ed. por Blanca Muratorio, 75-107 (Quito: FLACSO Ecuador, 1994).
7. Así, el Bollettino Salesiano se reere a la futura instalación de los salesianos en el país
andino: “A la ciudad de Quito, que es la capital, en octubre del próximo mes [Don Bosco]
comenzará a enviar un destacamento de Salesianos para abrir una casa de Artes y ocios
para el benecio de los pobres de la República y también de los italianos allí residentes.
D. Bosco, además de prever las necesidades presentes, prepara a la Providencia para las
necesidades futuras. Precede al conjunto de los italianos, que después de la corte del istmo
emigran en esas partes, en donde los adultos se reunirán con los hermanos, y los jóvenes
encontrarán a los maestros, los concejales, los padres en los salesianos, que cuidaran de
ellos, hablarán el idioma, los amaestrarán y ayudarán a mantener viva la memoria de la
madre patria. ¡Qué pensamiento tan feliz! Ni su celo se limitará a esto solo; pero se exten-
derá a las tribus de los salvajes, que todavía existen entre las gargantas de las altas mon-
tañas, desconocedoras de Dios y de todos los principios de civilización. De la capital de
la República, como de un centro de operaciones, como un cuartel general, los Salesianos
se trasladarán a la exploración de otras tierras y las conquistarán a la religión y a la civili-
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Por parte de los poderes civiles ecuatorianos, hay que matizar que fue a
partir de los gobiernos liberales (1895-1925) que el control de la región ama-
zónica empezó a convertirse en un tema de interés geopolítico y, consecuen-
temente, en un ingrediente fundamental del proyecto político orientado a la
construcción de la nación ecuatoriana. Estos gobiernos decretaron la expul-
sión de los salesianos del Ecuador (1896) bajo la acusación de haber apoyado
a la facción conservadora en la lucha contra Eloy Alfaro. Solo a los salesianos
presentes en Gualaquiza se les permitió permanecer en el territorio, y en
circunstancias de recorte de fondos para su misión. Concuerdo con Bottasso
cuando expone que los liberales permitieron quedarse a los religiosos en la
región tras considerar que estos llegaban a zonas a las que los funcionarios
estatales se resistían a ir y porque, además, los misioneros podían ser útiles
en el control de los indígenas no sometidos.
8
La expropiación de los bienes
salesianos dio origen a un arbitraje internacional (1899) que se pronunció
por la condena al Ecuador. Finalmente, los salesianos volvieron a Guayaquil
en 1901.
9
Es oportuno matizar que el historiador francés Pierre Nora otorga a los
lieux de mémoire (museos, monumentos, archivos y celebraciones) mucha im-
portancia, en cuanto son escenarios de una representación en la que el tiem-
po reviste una función simbólica –más que una realidad histórica– bajo la
inuencia determinante de un colectivo que los implementa con sus afectos
y sus emociones.
10
Además, en América Latina es evidente la lucha por el
control de las imágenes producidas y reproducidas, pues esto acompañó de
zación, beneciando así a la prosperidad del Estado, consolando la Iglesia de los nuevos
hijos, regocijando el cielo con las almas electas”. (Todas las traducciones del italiano al
castellano son obra de la autora). “D. Bosco e i Salesiani nella Repubblica dell’Equatore”.
Bollettino Salesiano XI, n.° 9 (septiembre 1887): 105. Resalta cómo para el caso de nuestro
interés, en el Bollettino aparezcan pocas informaciones respecto a la Exposición Misional
Vaticana. No fue este el caso de la Exposición Misional Salesiana de 1926, propia de la
congregación, objeto de otro escrito de la autora: Chiara Pagnotta, “La mise en scène del
proyecto salesiano en el Suroriente ecuatoriano. La Exposición Etnográca del Oriente
(Guayaquil, 1924) y la Exposición Misional Salesiana (Turín, 1926)ˮ, inédito.
8. Juan Bottasso, coord., Los salesianos y la Amazonía. Actividades y presencia, t. III (Qui-
to: Abya-Yala, 1993), 87.
9. Hasta 1924, la red de las misiones salesianas se había difundido en la Patagonia
(República Argentina), Pampa Central (República Argentina), Vicariato Apostólico de Ma-
gellan (Chile), Vicariato Apostólico de Méndez y Gualaquiza (Ecuador), Vicariato Apos-
tólico de Shiuchow (Cuantung-China), Vicariato Apostólico del Kimberley (Australia), la
Prelatura de Registro de Araguaya (Brasil), Prefectura Apostólica del Río Negro (Argen-
tina), Prefectura Apostólica de Assam (India)” y en varios centros de misiones, como en
Congo Belga, el distrito de Heung-Shan, el Chaco Paraguayo, y otros en Oriente. “I campi
delle missioni estere salesiane”, Bollettino Salesiano XLVIII, n.° 2 (febrero 1924): 35-37.
10. Pierre Nora, Les lieux de mémoire (París: Gallimard, 1997).
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manera trascendente al proceso de colonización de los imaginarios indíge-
nas.
11
Matiza el historiador Peter Burke que “cuando se produce un encuen-
tro entre culturas distintas, lo más probable es que las imágenes que una crea
de la otra sean estereotipadasˮ,
12
entendiendo por estereotipo un recordato-
rio de los vínculos entre imagen visual y mental, a menudo con tendencia
a exagerar determinados elementos omitiendo otros. Precisamente, para el
caso ecuatoriano a nales del siglo XIX, ya Blanca Muratorio destacaba cómo
la representación del indígena que se había hecho visible en el panteón de la
nacionalidad en construcción no era la de un personaje real, sino que se tra-
taba, más bien, de la imagen del inca, abstracta y fuera del tiempo histórico,
la cual contribuía a rastrear los orígenes del país hacia una nobleza indígena
(real o cticia) y dejaba así en las sombras a los indígenas de carne y hueso.
13
En este mismo sentido, Peter Burke destaca de qué manera los indios de Bra-
sil aparecían –en algunos grabados holandeses del siglo XVII– asimilados
a los bárbaros del mundo antiguo y, por ende, representados armados con
arcos y echas de época clásica.
14
En esta línea teórica, y conforme a lo armado por la antropóloga De-
borah Poole, el ver y el representar aparecen como actos materiales, en la
medida en que construyen medios de intervención en el mundo, y crean una
hegemonía entre quien ve primero y luego representa; y el sujeto de la mira-
da.
15
Finalmente, siguiendo a Linda Aimone y Carlo Maria Olmo, cabe des-
tacar que las exposiciones no se presentan como acontecimientos unitarios,
sino que más bien desvelan tramas, a veces inesperadas, de una narración
muy discontinua.
16
Por estas razones, trato aquí de mostrar el mapa que está detrás de la Ex-
posición Misional Vaticana y la exhibición que se hace en ella de los objetos
recopilados en Ecuador, para tratar de desvelar la trama que otorga senti-
do a la exposición misma. En este trabajo pretendo, por un lado, acercarme
al contenido y a los objetivos de la Exposición Misional Vaticana celebrada
en Roma, entre diciembre de 1924 y enero de 1926, para luego analizar las
11. Serge Gruzinski, La guerre des images de Christophe Colomb à Blade Runner (1492-
2019) (París: Fayard, 1990).
12. Peter Burke, Eyewitnessing. The Uses of Imagies as Historical Evidence (Londres:
Reaktion Books, 2001), 158.
13. Blanca Muratorio, “Nación, identidad y etnicidad: imágenes de los indios ecuato-
rianos y sus imagineros a nes del siglo XIXˮ. En Imágenes e imagineros...
14. Burke, Eyewitnessing..., 155.
15. Deborah Poole, Vision, Race and Modernity. A Visual Economy of the Andean Image
World (Princeton: Princeton University Press, 1997).
16. Linda Aimone y Carlo Maria Olmo, Le esposizioni universali, 1851-1900: il progresso
in scena (Turín: Umberto Allemandi & Co., 1990), 9.
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imágenes y la representación del suroriente ecuatoriano y de sus habitantes
llevada a cabo por los salesianos en dicha exposición.
Las hipótesis de trabajo aquí planteadas son que en la exposición etno-
lógica el foco de atención estuvo dirigido hacia el misionero como mártir y
héroe, en el contexto del proceso civilizatorio que se estaba implantando en
los diferentes territorios. En este sentido, lo indígena, los diferentes grupos
étnicos y las representaciones de la cultura material son mostrados en la Ex-
posición para justicar y reforzar la actuación de los misioneros en la tentati-
va de reconquista de aquella hegemonía cultural que la Iglesia de inicios del
siglo XX había perdido. En segundo lugar, planteo que la Exposición fue un
instrumento que la Iglesia utilizó para situarse en el contexto del desarrollo
de disciplinas –en particular la etnología– de matriz católica que pudieran
coadyuvar a las labores misionales desde un punto de vista cientíco. Final-
mente, planteo que las representaciones exhibidas fueron utilizadas, una vez
más, como evidencia visual de la trasformación del mundo “salvajeˮ hacia el
“civilizadoˮ gracias a la infatigable labor de los misioneros.
Las fuentes utilizadas para este estudio provienen de las investigaciones
llevadas a cabo en el Museo Etnologico Missionario di Colle Don Bosco, en el
que he podido revisar los objetos que ahí quedaron entre los enviados desde
Ecuador por el padre Carlo Crespi para la Exposición Vaticana; en el Archi-
vio Salesiano Centrale en Roma y en el Archivo Documental y Fotográco
Salesiano de Quito, donde he recogido material y documentos sobre la obra
salesiana en Ecuador para la época tratada en este ensayo; en la Biblioteca
Pública Episcopal del Seminari Conciliar de Barcelona en la que he podi-
do consultar la Rivista Illustrata della Esposizione Missionaria Vaticana, revista
ocial de la Exposición, los Annali Lateranensi; y, nalmente, en la revista El
Siglo de las Misiones.
Por estas razones, en el primer apartado trataré de reconstruir el contex-
to católico en el que se desarrolla el proyecto de la Exposición. En segundo
lugar, analizaré la exhibición de los objetos; y nalmente me centraré en los
objetos provenientes de Ecuador y su representación.
17
17. Para un estudio más especíco sobre los salesianos en el Vicariato Apostólico de
Méndez y Gualaquiza, véase, entre otros, Juan Bottasso, coord., Los salesianos y la Amazo-
nía, t. I, II y III (Quito: Abya-Yala, 1993) y el más reciente de Lola Vázquez et al., coords.,
La presencia salesiana en Ecuador. Perspectivas históricas y sociales (Quito: Abya-Yala, 2012).
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La exposiCión en eL Contexto
misionaL CatóLiCo
En diciembre de 1924 (y hasta enero de 1926) tuvo lugar la Exposición Mi-
sional Vaticana que coincidió con el año jubilar (1925). El estudioso Sánchez
Gómez atestigua dos motivaciones que empujaron al “Papa de las Misionesˮ
(Pío XI) a realizar dicha puesta en escena: las consecuencias de la Primera
Guerra Mundial y, sobre todo, la necesidad de enfrentarse al modernismo
con nuevas y más ecaces armas.
18
Por un lado, se pretendía demostrar que
la religión era compatible con los avances cientícos que se estaban dando y,
por otro, se pretendía hacer de las instituciones de la Iglesia instrumentos de
modernización y progreso útiles a los demás actores de la época. En suma, se
trataba de modernizar la Iglesia, su imagen y su actuación para reconquistar
su primacía espiritual y material.
Cabe destacar que, anteriormente, desde mediados del siglo XIX, la Igle-
sia católica había atestiguado cómo se reducían sus espacios de acción a cau-
sa de las reformas liberales que habían tenido lugar en Europa y en gran par-
te de América Latina. Por ende, bajo el ponticado de León XIII (1878-1903)
se había llevado a cabo una actualización acorde con la época, sosteniendo
que la religión era compatible con el progreso, pues podía ser útil a los esta-
dos en su tarea educadora y civilizadora de los grupos subalternos, tanto en
Europa como en varias partes del globo.
Fue posteriormente, bajo el ponticado de Pío XI (1922-1939), que la po-
lítica misional estuvo enfocada especícamente en la restitución de la su-
premacía de la Iglesia en el campo mundial. En ese contexto, adquiere una
nueva importancia la formación del misionero en las disciplinas sacras y las
profanas, y en particular en la etnología.
19
Sin duda alguna, la persona que pudo levantar el estandarte de la et-
nología religiosa –en polémica con el evolucionismo– fue el sacerdote de la
Sociedad del Verbo Divino, etnólogo y misionero Wilhelm Schmidt. Él fue
profesor de Etnología y Lingüística en la Universidad de Viena y exponente
18. Luis Ángel Sánchez Gómez, “Por la etnología hacia Dios: la Exposición Misional
Vaticana de 1925ˮ, Revista de Dialectología y Tradiciones Populares LXII, n.° 2 (julio-diciembre
2007): 64-65. Entendemos por “modernismo” una tendencia del pensamiento católico en-
tre los siglos XVIII y XIX a la que la Iglesia necesitaría de una adecuación al paso del
tiempo, tratando de conciliar la fe con las instancias del hombre moderno. El modernismo
recibió censuras por parte de las jerarquías eclesiásticas, entre ellas la Encíclica Pascendi
Dominici Gregi del Papa Pío X (1907).
19. Alba Rosa Leone, “La politica missionaria del Vaticano tra le due guerre”, Studi
Storici 21, n.° 1 (1980): 134-135.
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en primer plano de la escuela cultural historicista –también conocida como
teoría historicista del Difusionismo cultural– de Viena. Además, fue el fun-
dador de la revista Anthropos (1906), especializada en etnología, lingüística e
historia de las religiones que publicaba artículos en alemán, inglés, francés,
italiano, español y latín. En sus trabajos, Schmidt difundió la teoría del primi-
tivo monoteísmo en base a la idea de que, originalmente, existía un único ser
supremo cuyas características eran la eternidad, la omnisciencia, la bondad,
la moralidad, la omnipotencia y el poder creador. Es preciso destacar que
Schmidt recuperó lo armado por Andrew Lang en 1898 cuando atestiguó
la existencia de un ser supremo respecto a los pueblos primitivos, refutando
la idea de que el animismo estuviera en el origen de todas las religiones. Por
ende, Schmidt propuso la idea de un mensaje original de Dios que se habría
perdido, la idea de una sociedad y de un mundo que se habría corrompido
hasta llegar a lo que era en ese momento.
20
Después de la anexión de Austria
(13 de marzo de 1938), Schmidt y el Instituto Anthropos se trasladaron a Sui-
za donde él pasó a ser profesor de la Universidad de Friburgo.
La teoría de Schmidt aparece indudablemente funcional al proyecto de
recuperación de la supremacía católica a nivel mundial, ya que, conforme
a la armación del monoteísmo primordial, todos los pueblos serían, en su
base, monoteístas, y el trabajo de los misioneros en las distintas partes del
mundo estaría dirigido a la recuperación de aquellas antiguas creencias que
se corrompieron con el paso del tiempo. Nos interesa particularmente des-
tacar aquí el ligamen de Schmidt con las jerarquías católicas, que se concre-
tó en su papel durante y después de la Exposición: el Vaticano, en aquella
época, resultó presentar las teorías de Schmidt como la prueba etnológica
de la existencia de Dios y, por ende, el estudioso fue llamado a inaugurar la
Exposición Vaticana.
21
La particularidad de la Exposición fue que en ella se presentaron pabe-
llones dedicados a la historia y a las conquistas misionales, junto con un gran
pabellón de etnología que fue encargado, por deseo del Papa, a Schmidt,
quien contó con completa libertad de exposición, juicio, etc.
La tentativa era dar a conocer las labores misionales a través de la puesta
en escena de más de 100.000 objetos provenientes de los diversos lugares en
los que actuaban los misioneros católicos. La Exposición –ubicada en los jar-
dines vaticanos– ocupaba una supercie de 17.000 metros cuadrados, 7.000
20. Andrew Lang, The Making of Religion (Londres / Nueva York / Bombay: Longmans
Green & Co., 1898), https://ia601407.us.archive.org/13/items/makingofreligion00langi-
ala/makingofreligion00langiala.pdf; Guillermo Schmidt, Manual de historia comparada de
las religiones. Origen y formación de la religión. Teorías y hechos (Madrid: Espasa Calpe, 1941).
21. Vittorio Lanternari, Antropologia religiosa. Etnologia, storia, folklore (Bari: Edizioni
Dedalo, 1997), 107.
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en plano y 10.000 en vertical, y estaba constituida por 24 pabellones, en los
que se expusieron más de 100.000 objetos y documentos variados (gura 1).
22
Se trataba de un conjunto de fotografías, mapas, libros, y hallazgos prehis-
tóricos y arqueológicos, que incluía obras de arte, objetos de uso cotidiano
y ceremonial, modelos de templos, habitaciones “tradicionalesˮ, etc.,
23
que,
según monseñor Pietro Ercole, director administrativo de Museo del Letrán,
debían dar “la visión –como en un cuadro sintético– de todo el mundo inel
en su gran variedad de razas y tribus, de religiones, de arte, de costumbres,
de vida doméstica y social para hacer comprender mejor […] la necesidad y
la urgencia de hacerse cooperadores de los misioneros en el apostolado de
fe y de civilidadˮ.
24
La Exposición estuvo organizada en una parte general subdividida en el
pabellón de historia de las misiones, el pabellón de etnología y lingüística y
el pabellón de estadística general; y en otra parte que recogía la distribución
geográca de las misiones. Podemos ver cómo los objetos expuestos fueron
el medio a través del cual se desarrolló el discurso misionero; hay que mati-
zar que estos fueron clasicados primero según unos criterios geográcos y
según la misión de procedencia, así como basados en el orden que dieran a
los misioneros por otro, siendo lo indígena un aspecto bastante ausente en
las clasicaciones.
Teniendo un valor eminentemente educativo para el público que visitó
la exposición, el recorrido empezaba idealmente en el territorio de origen de
la religión católica, y se desarrollaba según un recorrido didáctico explicati-
vo entre salas y pabellones. Después de un primer pabellón sobre la Tierra
Santa seguía la exposición de la historia de las misiones, la sala de los már-
tires, el pabellón de etnografía y etnología, el de la América septentrional y
central; tres espacios para la biblioteca misional, y uno sobre la ritualidad
oriental; el de Propaganda Fide y estadística; otro sobre la ritualidad orien-
tal; el de América meridional, el de Asia menor; el de India y Ceilán; el de
Indochina; un espacio sobre las actividades de las misiones en Europa, y otro
sobre la “contribución cientíca y obra civilizadora de las misionesˮ; el que
se centraba en la Obra Ponticia de la Santa Infancia, el de las obras naciona-
les auxiliares de las misiones, el concerniente a la obra de San Pedro Apóstol
y el de la obra apostólica; otro espacio para las obras nacionales auxiliares
22. Pietro Ercole, “Dall’Esposizione Vaticana al Museo Missionario Etnologico del La-
terano”, Annali Lateranensi I (1937): 10.
23. Ester Maria Console, “Incontri tra culture nelle collezioni del Museo Missionario
Etnologicoˮ. En I Musei Vaticani 1929-2009: nell’80° anniversario della rma dei Patti latera-
nensi, ed. por Antonio Paolucci y Cristina Pantanella, 169-178 (Roma / Florencia: Musei
Vaticani / Giunti & Livorno / Sillabe, 2009).
24. Ercole “Dall’Esposizione Vaticana…ˮ, 9.
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de las misiones; una sección médica; un espacio sobre China, otro sobre Co-
rea, uno sobre Asia insular, otro sobre Japón y Filipinas; uno dedicado al
África central y austral, otro sobre África septentrional y Central; otro intitu-
lado “La vida en Bagdadˮ; una sala dedicada a un bufé; los de la dirección,
los despachos de la Rivista Illustrata dell’ Esposizione Missionaria Vaticana, los
despachos del personal, los de ventas, y otro para los billetes.
25
Las salas
comprendidas entre n.
o
1 y n.
o
14 estaban ubicadas alrededor del Cortile della
Pigna, mientras que los otros espacios aparecían ubicados de manera lateral
con respecto a los primeros.
Es evidente que el elemento geográco, según una repartición continen-
tal, determinaba el destino de los objetos en las diferentes salas compartidas
por diversas órdenes misionales. De esta manera, como para el caso del pa-
bellón de América meridional, se muestra la obra de los misioneros sale-
sianos, franciscanos y capuchinos en sus diferentes territorios de misiones,
pero en detrimento de la obra y la historia de un particular instituto misional
en un determinado territorio y sobre un determinado pueblo, y a favor de
la emergencia de una imagen de unidad de acción de los misioneros en los
pueblos misionados, bajo el paraguas de la religión católica.
25. “L’organizzazione della mostraˮ, Rivista Illustrata dell’Esposizione Missionaria Vati-
cana 1 (15 de diciembre 1924): 24.
Figura 1. Planta general de las áreas vaticanas. Los signos negros indican las construccio-
nes para la Exposición.
Fuente: “L’organizzazione della mostra”. Rivista Illustrata dell’Esposizione Missionaria Vati-
cana 1, n.° 1 (15 de dicembre 1924): 59-61.
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Destaca ya desde su primer número la Rivista Illustrata della Esposizione
Missionaria Vaticana, revista ocial de la Exposición:
Nunca antes se había pensado en una Exposición Universal de las Misiones, es
decir en una reseña mundial de lo que se hace no únicamente por parte de esta
o de la otra Congregación religiosa, de esta o de otra Nación, en esta o en otra
parte del mundo, más bien por parte de toda la Iglesia y precisamente de todos
los Misioneros Católicos en todo el universo para acelerar la llegada del Reino de
Dios y la participación de todos los hombres a la Redención.
26
Esta participación de todos los institutos religiosos, bajo el lema de la
unidad en el catolicismo, era precisamente uno de los objetivos de la exhi-
bición. Entre todos los pabellones y los objetos expuestos destacaba el papel
del misionero, su obra y su constante sacricio para con las conversiones de
los “inelesˮ. El resultado nal era que entre la historia de las misiones y et-
nología no aparecían diferencias, aunque lo indígena resultaba invisibiliza-
do, o puesto en segundo plano, en favor de la puesta en escena del proyecto
misionero hacia los indígenas. Matizaba más detalladamente la imprenta De
Agostini al señalar que:
27
La Exposición misional, establecida en el Vaticano con ocasión del Año Santo,
pretende proponer bajo el ojo de los eles de todas partes del mundo lo que se
hizo y lo que se hace por las Misiones y en las Misiones para despertar e intensi-
car el interés de todos respecto al grave y noble problema de la conversión de
los ineles. De este modo, el visitante se hace una idea exacta de la labor de los
misioneros, del medio físico y moral en el que eso se desarrollaba, de las nume-
rosas dicultades que se encontraban allí, así como de los logros y de lo mucho
que quedaba por hacer.
28
Aquí se daba a conocer, claramente, la visión de la alteridad que tendía
a reproducir dicha exposición, por ejemplo, en la contraposición entre eles
e ineles: teniendo los eles que interesarse por el trabajo de los misioneros
para la conversión de los ineles en las tierras lejanas, se dejaba entrever, tal
vez con otro lenguaje, la distinción entre “civilizadosˮ y “salvajesˮ.
26. La Direzione [de la revista], “Lo spirito ed il programma della nostra rivistaˮ.
Ibíd., 5.
27. El grupo editorial De Agostini fue fundado en 1901 por el geógrafo italiano Gio-
vanni de Agostini, hermano del salesiano, cartógrafo, etnólogo y explorador Alberto Ma-
ria de Agostini. En todo caso, el grupo editorial mantuvo a lo largo de su historia su carác-
ter laico, por lo que hay que destacar que no se trataba de una imprenta religiosa.
28. Cesare Rossi y Marco Boroli, Calendario Atlante delle Missioni Cattoliche. Esposizione
Missionaria Vaticana (Novara: Istituto Geograco De Agostini, 1925), 3. Las traducciones
del francés y del inglés son obra de la autora.
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Por ende, la Exposición intentaba abrir una ventana sobre el mundo, ya
que “el día de un movimiento de masa de los católicos del mundo, para la
victoria de los miles de millones de almas aún no convertidas, sólo ahora
amaneceˮ.
29
Por otro lado, la idea de que los misioneros fueran unos agentes de ci-
vilización era abordada de forma que se trataban temas que concernían a
las trasformaciones de los pueblos evangelizados gracias a los misioneros y
a los pasos que aún quedaban por dar: “Entrad por ejemplo adentro de los
pabellones de África o de Oceanía, contemplad estas escenas de antropofa-
gia, […] estudiad este tipo de caníbales […] luego dad la vuelta, en el mismo
pabellón, hacia estos retratos de cristianos metamorfoseados, […] y medid,
si podéis, el camino recorrido”.
30
Los objetos: entre organizaCión,
exHibiCión y finaLidad
Las informaciones indican que la mayor parte de los objetos enviados a
la Exposición iban acompañados de un elenco más o menos detallado. Una
especial comisión tenía el encargo de abrir las cajas y de anotar el conteni-
do: lastimosamente, no tenía que señalar la proveniencia y ni el remitente.
Después de esta operación de registro, el material pasaba a los varios pabe-
llones a los que fueron destinados. Cabe subrayar que la mayor parte de esta
documentación se ha perdido.
31
En el caso del envío de objetos por parte de
los salesianos de Ecuador, la congregación tampoco ha conservado el listado
–o, en todo caso, hasta ahora no lo hemos encontrado– de los objetos que
enviaron para la exposición.
Conforme a lo armado por Sánchez Gómez, en el pabellón de etnología,
organizado por Schmidt, se presentaba la interpretación de la vida humana
por parte de la ciencia católica;
32
la manera en la que se expusieron los objetos
contribuía a dar a conocer esa interpretación, siendo el medio alrededor del
cual se elaboraba el discurso misionero. En el pabellón de etnología la exhi-
bición seguía el modelo de los ciclos culturales de Schmidt, que no tenía en
cuenta la proveniencia de los objetos, ya que no se los organizaba ni exponía
29. John Considine, The Vatican Mission Exposition: A Window on the World (Nueva
York: The MacMillan Company, 1925), 28.
30. Henry Dubois, citado en Laurick Zerbini, “Les expositions missionnaires, De l’ob-
jet-document à l’objet-mémoireˮ. En La mission en textes et images XVI-XX
e
siècles, ed. por
Chantal Paisant, 273-290 (París: Karthala, 2004), 286.
31. Console, “Incontri tra culture…ˮ.
32. Sánchez Gómez, “Por la etnología hacia Dios…ˮ, 74-76.
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con este criterio. Lo que destaca de la manera en que fueron presentados son
las similitudes entre los aspectos culturales en diferentes zonas del plane-
ta. En suma, sin duda alguna, se estaba representando la teoría de los ciclos
culturales de Schmidt. Precisamente, se puede ver cómo los muebles de la
sala estaban organizados en cuatro vitrinas centrales y cuatro laterales. En las
primeras dos centrales se exhibían objetos de las “civilizaciones primitivas
centralesˮ (que incluía las que Schmidt denió como civilizaciones primitivas
meridionales, las civilizaciones primitivas septentrionales, y las civilizaciones
primitivas recientes). También se exhibían objetos de las “civilizaciones de
nómadas ganaderos en Asia y Áfricaˮ (que incluían aquellas que se dedica-
ban a la gran caza y el totemismo, y otras que practicaban la agricultura en
un sistema matriarcal). En las otras dos vitrinas centrales se representaban
las civilizaciones secundarias,
33
y más precisamente la “fusión de cazadores
totemistas con agricultores matriarcalesˮ, la “fusión de ganaderos con agri-
cultores matriarcales”, la “fusión de ganaderos con cazadores totemistasˮ y
la “fusión entre ganaderos, cazadores totemistas y agricultores matriarcalesˮ.
La vitrina lateral de la derecha representaba las “similitudes entre períodos
prehistóricos y ciclos culturales etnológicosˮ y la vitrina a la izquierda mos-
traba la “Colección prehistórica del Padre Huguemotˮ.
34
Henry Dubois, quien
detallaba la organización de las vitrinas, destacaba: “la etnografía, estudiada
desde un espíritu imparcial, llega a la conclusión de que las poblaciones más
primitivas están lejos de las más degradadas, y más bien son aquellas en que
las muertes y los cultos son los más simples y los más puros.
35
No es extraño que, en esta sala, y en varias otras, los objetos expuestos
hubieran sido descontextualizados de su uso habitual para ser colocados en
el orden establecido por Schmidt. Hay que matizar que los objetos no eran en
sí mismos el foco de atención, pero sí lo era su función al interior de la vitrina
que los exhibía y su funcionalidad al proyecto que la exposición defendía.
Por ende, la primacía de la presentación en serie agilizaba la posibilidad de
comparación exponiendo uno al lado del otro objetos similares utilizados
por poblaciones diferentes y, al mismo tiempo, hacía intuir la falta de obser-
vación detallada sobre el objeto y su utilización.
36
33. Término utilizado por la revista, que representa el encuentro entre civilización pri-
mitiva y civilización primaria. Siempre según lo expuesto en la revista, las civilizaciones
primarias son las de los nómadas y los ganaderos en Asia y África.
34. “Il padiglione della etnologia e delle scienze ausiliariˮ, Rivista Illustrata dell’ Espo-
sizione Missionaria Vaticana 2, n.° 18 (31 agosto de 1925): 579.
35. Henry Dubois, “L’exposition des missionsˮ, Revue d’Histoire des Missions 2 (abril
de 1925), 18.
36. Laurick Zerbini, “Le musée missionnaire ethnologique du Latran. De la mission
à l’ethnologie, un dé ambitieuxˮ, En Mission & Science. Missiology revisited 1850-1940, ed.
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