HUgo gonzÁlez toaPanta. El pEriódico la antorCha y los inicios
dEl socialismo En Quito, 1924-1925. serie magíster, vol. 189. QUito:
Universidad andina simón Bolívar, sede eCUador /
CorPoraCión editora naCional, 2015, 80 PP.
El autor divide el libro en tres capítulos en los que examina el contexto
en el que el semanario La Antorcha aparece, su contenido, y el discurso y
la propuesta socialista que propugna. Desde un enfoque de historia social
y cultural, González se propone realizar una caracterización del semanario
para determinar cómo aportó a la difusión de la ideología socialista entre
1924 y 1925, una coyuntura dominada por posiciones políticas liberares y
conservadoras. Al mismo tiempo, el autor busca identicar y describir el
tipo de socialismo que emerge de dicho semanario. Con este n, se plantea
de manera concreta analizar cuál fue el discurso socialista que se difundió
en La Antorcha y qué papel cumplió esta en el impulso de dicha ideología, en
Quito, durante el lapso estudiado.
Un primer punto que el autor considera es que La Antorcha fue fundada
en una coyuntura de malestar social y de reclamos de derechos, así como
de desgaste del régimen liberal. Entró a formar parte del debate en torno a
la situación política y cultural y se constituyó en un instrumento de acción
política. Es importante señalar que la mayoría de los intelectuales vanguar-
distas de la época mantuvieron una cercanía con el marxismo o estuvieron
directamente inmersos en él. En ese marco La Antorcha apareció como una
de las revistas de vanguardia en América Latina. Una publicación similar fue
Amauta dirigida por José Carlos Mariátegui en Perú.
El semanario estuvo conformado desde sus inicios por un grupo de in-
telectuales, estudiantes universitarios y profesionales de clase media. Otros
actores sociales fueron los militares en servicio activo o pasivo, quienes mos-
traron un acumulado de posiciones progresistas y de crítica a la política de
antaño.
El discurso de La Antorcha fue contestatario y esto se dio en un contexto
donde las clases subalternas empezaban a plantear sus demandas de manera
más visible, a través de sus gremios y organizaciones. Dicha visibilidad tuvo
Procesos: revista ecuatoriana de historia, n.º 45 (enero-junio 2017), 123-134. ISSN: 1390-0099; e-ISSN: 2588-0780
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que ver con la penetración del mercado y la vinculación con el capital que
propugnaba la modernización de la sociedad.
Un segundo asunto que la obra analiza se reere a los artíces del sema-
nario. Se destacan Ricardo Paredes y Leonardo Muñoz. Entre los redactores
constan Jorge Carrera Andrade, poeta quiteño, y Homero Viteri Lafronte,
político liberal, abogado, educador y comentarista acerca de la política inter-
nacional y del fascismo italiano. El estudio muestra que los fundadores y los
redactores y colaboradores de La Antorcha estuvieron vinculados a la activi-
dad literaria y política desde muy jóvenes. También se subraya que no todos
fueron socialistas en el estricto sentido de la palabra. Varios, como los poetas
Jorge Carrera, Hugo Alemán y Augusto Arias, eran más bien cercanos a esta
corriente. Así, el trabajo de Hugo González demuestra que las diferencias
notables entre los miembros de La Antorcha constituyen una muestra clara de
la heterogeneidad de posiciones que incluía este semanario.
En el análisis del grupo de redactores se constata que hubo un apoyo
de la juventud universitaria y de la joven ocialidad del ejército. Entre los
primeros, se ilustra el caso de Gonzalo Pozo, joven universitario, quien plan-
teaba que la juventud debía unirse y cumplir un papel protagónico en la
transformación del viejo sistema ante el fracaso de las agrupaciones políticas
tradicionales que no habían dado respuestas a las demandas universitarias y
de otros sectores sociales. Por su parte, los militares jóvenes también formu-
laron su oposición al gobierno y denunciaron las irregularidades cometidas
por los altos mandos.
Un tercer punto en el que contribuye la investigación de Hugo González
es el examen de algunos de los contenidos del semanario. En este ámbito se
encuentran ensayos, reseñas, crónicas que develaban el acento literario de
varios de sus redactores y lo proyectan como un espacio de concentración
intelectual y pensamiento crítico. Al mismo tiempo, este semanario abrió un
espacio de encuentro e innovación literaria e intelectual.
Las secciones que Hugo identica en La Antorcha fueron muy variadas.
Por ejemplo, una en la que aparecen las citas de escritores famosos, que da-
ban relieve a la primera página en la portada y a un costado de ella. Apare-
cían en letras pequeñas y en un recuadro ponían una frase que era cambiada
cada cierto tiempo. El autor maniesta que en los primeros números se leía
en la portada frases de José Martí y de Juan Montalvo. Los pensamientos
montalvino y martiano siempre constaron en las páginas del semanario.
En n, en la primera página Hugo señala que se hacía un análisis de
un tema que atravesaba la coyuntura política, algo equivalente al editorial
en los periódicos actuales. La sección “Educación Social” fue dedicada a
los jóvenes pues en ellos había energía suciente y aptitudes precisas para
transformar los viejos modelos. En la sección llamada “Anotaciones” se daba
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cuenta de la situación de temas locales. Por su parte, “páginas militares”,
como su nombre lo indica, estaba dirigida al Ejército. El semanario fortaleció
los vínculos con dicho sector. Esta inuencia se proyectaría ulteriormente en
la llamada Revolución juliana.
Un cuarto punto estudiado por el autor es la alianza del periódico con los
sectores obreros y universitarios. Los obreros fueron una de las prioridades
de La Antorcha. Es decir, el semanario veía que era fundamental fortalecer
sus relaciones con un sector de la sociedad que empezaba a ganar presencia
política y a consolidarse en términos organizativos.
La Antorcha en sus páginas creó un escenario político de nuevas voces.
Por su posición contestataria y radical, motivada fuertemente por la ideolo-
gía socialista, fue perseguida y, a inicios de marzo de 1925, censurada por el
gobierno de Gonzalo Córdova.
Quizá por limitaciones de espacio, este libro deja varios aspectos sobre la
prensa que podría haber ampliado. Sin embargo, contribuye al mejor conoci-
miento de la realidad de los años veinte y, por eso, alienta el necesario debate
sobre los alcances de la prensa y sus limitaciones.
Maurice Awiti
Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador
merCedes Prieto. Estado y colonialidad. mujErEs y familias
Quichuas dE la siErra dEl Ecuador, 1925-1975.
QUito: flaCso, 2015, 272 PP.
Con sugerentes preguntas como “¿en qué tipo de sujeto indígena feme-
nino estaban pensando los intelectuales y políticos liberales e indigenistas
ecuatorianos?”, “¿en qué medida, cuando los pensadores, periodistas o po-
líticos hablaban de indígenas, se referían a hombres y mujeres, o solo a los
varones?”, “¿Había o no una reexión sobre la diferencia sexual en el mundo
indígena, o más bien se trataba de un mundo homogenizado o sexualmente
indiferenciado?”,
1
Mercedes Prieto, cautiva –ya desde las primeras líneas– la
atención de los lectores y nos invita a acompañarla por las páginas de su
libro intitulado Estado y colonialidad. Mujeres y familias quichuas de la Sierra del
Ecuador, 1925-1975.
Según lo anuncia Prieto, su estudio busca desmadejar “el complejo juego
entre nombrar, silenciar, reconocer y desconocer a las mujeres indígenas”
por parte de un Estado liberal que opera desde la lógica de la asistencia so-
1. Mercedes Prieto, Estado y colonialidad. Mujeres y familias quichuas de la Sierra del Ecua-
dor, 1925-1975 (Quito: FLACSO, 2015), 1.
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