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populismo latinoamericano para explicar la acción política de Velasco Ibarra
y, al mismo tiempo, enmarcarla dentro de un proceso complejo de lideraz-
go carismático y ejercicio autoritario del poder. Para Moncayo el resultado
contradictorio de la Gloriosa tiene que ver con la inestabilidad sufrida desde
los inicios del siglo XX que desembocaron en una falta de institucionalidad
y sin que lo jurídico tuviera realmente impronta en la cultura política de los
ecuatorianos; de esta manera, la insurrección popular termina siendo una
disputa por la representación.
Finalmente, la participación de Balseca Franco apela a la imagen de la
Gloriosa que los intelectuales y escritores de izquierda dejaron a la poste-
ridad en las páginas de la ensayística y de la cción. Para ello describe los
contenidos de algunas obras de Leopoldo Benites Vinueza, Pedro Jorge Vera,
entre otros, en torno a una representación melancólica donde se reeja el
desaliento de una generación que apostó a la transformación real de la socie-
dad ecuatoriana sin obtener los resultados por los que tanto habían lucha-
do. Esta visión pesimista fue asumida por las siguientes representaciones de
intelectuales comprometidos y reproducida en la literatura; de esta manera
una idea generacional se hizo moneda corriente en la comprensión de un
proceso complejo que en verdad requiere una revisión conforme a los postu-
lados e inquietudes más contemporáneas.
Andrés Pérez Sepúlveda
Universidad de las Américas (UDLA)
serge grUzinski. ¿q hoRa es allá? améRica y el islam
en los alboRes de la modeRnidad. CiUdad de méxiCo:
fondo de CUltUra eConómiCa, 2015, 194 PP.
En esta obra, Gruzinski se pregunta por el surgimiento y desarrollo de
una “conciencia-mundo” durante la primera modernidad. A lo largo de los
nueve capítulos, más la introducción y la conclusión, el autor aborda el pro-
blema desde perspectivas que se podrían denominar micro y mesohistóri-
cas. Aunque ¿Qué hora es allá? se atiene a las expectativas respecto a lo que
ha de ser un trabajo histórico profesional, su aparato crítico comedido, así
como su tono ágil y accesible, hacen de esta obra una lectura amena para los
no especialistas.
El autor procede a realizar un estudio focalizado en dos fuentes: el Tarih-i
Hind-i garbi (“Historia de la India del oeste”) y el Repertorio de los tiempos. La
primera es una crónica sobre la conquista española de América redactada por
un autor desconocido en Estambul hacia 1580; y la segunda, escrita por Hein-
rich Martin en México y publicada en 1606, una obra de alcance enciclopédico
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en la que se dedican un par de capítulos a la historia y la “geopolítica” del
Imperio otomano. Si bien a primera vista estas dos fuentes no se relacionan
directamente, como tampoco lo hacían la Nueva España y Turquía en el pe-
ríodo en cuestión, una lectura en conjunto permite entrever el surgimiento de
un interés por el otro, tanto desde el ámbito turco/islámico como del ibérico/
americano. Que el anónimo de Estambul reaccione frente al signicado del
aislamiento del Nuevo Mundo respecto del islam, y a la incapacidad del saber
musulmán previo para incluirlo en su concepción tradicional de la realidad,
así como el que Martin introduzca la historia otomana como apoyo a su lectura
en clave astrológica de la historia y su porvenir, son síntomas de cómo en am-
bas sociedades las cuatro partes del mundo componían un imaginario colectivo.
Si bien el tipo de problemática planteada por el autor, y consecuentemen-
te el tipo de preguntas que le plantea a sus fuentes, resulta de alcance global,
en principio no recurre a generalizaciones totalizantes a modo de procedi-
miento explicativo. Parte fundamental del esfuerzo de contextualización de
los dos textos es el análisis biográco de sus productores, indudablemente
especulativo en el caso del anónimo turco. El recurso permite a Gruzinski
introducir a los lectores a un nivel de reexión referido al “utillaje mental”
de aquellos sujetos provenientes tanto del ámbito occidental como islámico,
particularmente preocupados por las cuestiones históricas y geográcas. Es
de destacar la puesta en evidencia de cómo, a pesar de la notoria divergencia
entre los saberes islámicos y cristianos, se puede constatar que el sustrato
clásico grecolatino que servía de base a ambos, permitió la consolidación de
visiones del mundo que no eran del todo incompatibles.
El interés por el otro que empieza a hacerse patente en la obra de histo-
riadores, geógrafos y demás letrados de este período aparece como resultado
de las preocupaciones más prosaicas sobre las riquezas y las posibilidades
de comercio con tierras y naciones distantes, y también proviene de una ver-
dadera voluntad de saber. Las redes de intercambio de conocimientos geo-
grácos e históricos que se establecieron en este momento superaron fronte-
ras estatales, lingüísticas y religiosas. Resulta sorprendente cómo, a través de
los intermediarios italianos, las obras de los cronistas españoles de Indias se
hacían accesibles a lectores otomanos y cómo el atlas de Abraham Ortelius
contribuyó a generar una conciencia mundo en un público multiconfesional.
México y Estambul fueron puntos privilegiados en el entramado de estas
redes de intercambio debido a que funcionaron como puntos de encuentro
entre diferentes sociedades.
La problemática tratada, enmarcada en el ámbito de la primera moder-
nidad, con diferentes niveles de escala de análisis permite ubicar a ¿Qué hora
es allá? en el seno de una de las alternativas historiográcas que se han gene-
rado en el campo de la world/global history: la “Historia conectada”. En una
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recensión escrita por Gruzinski sobre el libro Histoire du monde au XVe siècle,
obra colectiva dirigida por Patrick Boucheron y publicada en 2009, se hace
referencia a este procedimiento historiográco: “se puede igualmente hacer
la elección por la historia global adoptando aproximaciones todavía poco
frecuentadas por los historiadores. Así, la lectura del descubrimiento y la
conquista del Nuevo Mundo desde Estambul no desecha ni nuestros clichés
ni nuestros reejos de historiadores europeos, empero, el ejercicio nos obli-
ga a dar ‘un paso al lado’ distanciándonos a la vez de Europa y del Nuevo
Mundo, como lo hemos intentado en una obra reciente”.
1
Un “paso al lado” es la analogía sobre el método a seguir en esta práctica
historiográca, enunciada originalmente por Sanjay Subrahmanyan, quien
también propuso la noción de historia conectada, aparecida en la última dé-
cada del siglo pasado, un tipo de escritura de la historia que reaccionó al
eurocentrismo que caracterizaba gran parte de los trabajos escritos desde la
perspectiva de la historia global. Como enuncia Subrahmanyan, sus propo-
nentes buscaron romper los marcos de análisis de escala nacional o imperial
que han servido de base para los trabajos históricos, resaltando las diferentes
interacciones entre las micro y macrodinámicas que se desarrollan dentro y
entre diferentes sociedades. En la práctica, la historia conectada no se trata-
ría de la observación de los mismos problemas que se han trabajado desde
otras tradiciones historiográcas en otras escalas, sino de “dar un paso al
lado” de forma que se pueda inquirir el pasado desde perspectivas diferen-
tes. Este proceder es el que adopta Gruzinski en ¿Qué hora es allá?
Es importante mencionar que la Historia conectada procede alternativa-
mente en el campo historiográco al proponer una visión crítica de las “me-
tanarrativas” de la modernidad occidental. A diferencia de las tendencias
que, grosso modo, se pueden denominar posmodernistas radicales, que han
adherido a las consecuencias más extremas del giro lingüístico y del cons-
tructivismo, la historia conectada se mantiene entre los límites de la prác-
tica histórica profesional, tal como es entendida hoy en día. Sin embargo,
como sucede con todas las variedades de escritura de la historia, esta tam-
bién puede ser sometida a crítica. Por ejemplo, Francois Hartog considera
que no existe una historia global denitiva que pueda servir de referente,
las redes de conexión dependen del tipo de problemática planteada por el
historiador.
2
Si bien esta situación es análoga a todos los tipos de escritura
de la historia (el pasado no habla con voz autónoma sino que responde a las
preguntas que se le plantean), la perspectiva macro de la historia conectada
1. Serge Gruzinski, “Faire de l’histoire dans un monde globalisé, Annales. Histoire”,
Sciences Sociales 66 (2011): 1090.
2. François Hartog, “De l’histoire universelle à l’histoire globale?”, Le Débat 154, n.º 2
(2009): 65-66.
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podría conducir a una reicación de los argumentos del historiador, cosica-
ción que va en contravía del cuidadoso y crítico tratamiento de fuentes, así
como del sutil cambio de escalas de análisis que, por lo menos en el caso que
nos ocupa, practica el historiador conexionista.
De todas maneras, ¿Qué hora es allá? ilumina de manera novedosa el pro-
ceso de formación de la conciencia-mundo al establecer relaciones inespera-
das entre los contextos americanos y musulmanes. Gruzinski logra formular
una argumentación coherente y persuasiva en torno a su hipótesis sobre el
surgimiento de una conciencia-mundo durante la primera modernidad de
las dos sociedades estudiadas. A modo de síntesis se puede armar que la
fortaleza del libro tiene que ver con el marco geográco de estudio, las esca-
las micro y mesohistóricas de análisis, la lectura a profundidad de las fuentes
y el uso de un estilo literario ameno.
En este sentido, aunque ya se ha planteado que Gruzinski no recurre a ge-
neralizaciones totalizantes en su argumentación, una lectura poco incisiva del
libro podría llevar a la reicación de su argumento, relegando a un segundo
plano los matices necesarios. La amplia perspectiva geográca que sirve de base
a sus reexiones, junto con su coherencia argumentativa, podría conducir a con-
cluir que sus hallazgos, circunscritos a medios eruditos muy especícos, pueden
aplicarse indistintamente a las sociedades ibéricas, iberoamericanas e islámicas
de la primera modernidad. Aunque el musulmán era parte del “imaginario
mestizo” americano, no se puede armar que, fuera de ciertos sectores letrados
de la élite y de algunos mercaderes, las poblaciones tuviesen una conciencia-
mundo excesivamente desarrollada, en el sentido que se presenta en el libro.
Santiago Robledo Páez
Museo Nacional de Colombia
xavier PUig Peñalosa. Rafael tRoya: estética y PintuRa de Paisaje. loja:
Universidad téCniCa PartiCUlar de loja / ediloja, 2015, 174 PP.
Xavier Puig expone en este libro sus estudios en torno a la obra pai-
sajística del pintor ecuatoriano Rafael Troya (1845-1920), desde el punto de
vista de la Estética y la Crítica de Arte. Troya se cuenta entre los pioneros de
la pintura de paisaje en Ecuador (junto a Rafael Salas, Joaquín Pinto y más
tarde Luis A. Martínez). Aunque estamos ante un artista que practicó todos
los géneros pictóricos, será en el paisaje donde adquiera verdadera excelen-
cia. Motivado por la maestría de Troya en este género, Puig se ha propuesto
contribuir a un mejor conocimiento y comprensión de su obra, aplicando

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