santiago CaBrera Hanna, editor. la gloRiosa, ¿Revolución
que no fue? QUito: Universidad andina simón Bolívar, sede eCUador/
CorPoraCión editora naCional, 2016, 270 PP.
Revisar y reexionar a la luz de nuevas interpretaciones teóricas y con-
ceptuales, además de incorporar perspectivas de análisis y documentación
inédita, hechos que han marcado y trascendido el proceso social y político
de un pueblo, constituyen acciones necesarias en cualquier área del saber, en
este caso de la historia. Este sería el propósito del libro editado por Cabrera
Hanna en torno a los sucesos del 28 de mayo de 1944 en Ecuador, mejor co-
nocido como la Gloriosa.
El texto en cuestión es el resultado de un evento académico llevado a cabo
entre los días 27 y 28 de mayo de 2014, en las instalaciones de la Universidad
Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador, y organizado por el Área de Historia.
En esta oportunidad se dieron cita intelectuales y académicos bajo el propó-
sito de disertar en torno al debate titulado “A setenta años de la Gloriosa: la
revolución que no fue”. La exposición fue variopinta y destacó por el carácter
transdisciplinario de los integrantes, entre ellos Enrique Ayala Mora, Fernan-
do Balseca, Marc Becker, Valeria Coronel, Carlos de la Torre, Hernán Ibarra,
Catalina León Galarza, Fernando López Romero, Patricio Moncayo, Pablo
Ospina Peralta, Germán Rodas Chaves, Silvia Vega Ugalde y Raúl Zhingre.
La Gloriosa contó con el liderazgo de José María Velasco Ibarra en lo que
sería su segundo retorno a la palestra política, bajo la coalición de partidos y
demás sectores sociales representados en la Alianza Democrática Ecuatoria-
na (ADE). La primera parte del libro lleva por título “Participación social” y
empieza con el aporte de Ayala Mora, quien resalta los hechos más notorios
que caldearon los ánimos de la población hasta terminar en la revuelta del
28 de mayo que puso n a la hegemonía de los liberales. Por su parte, León
Galarza desarrolla una exposición sobre el papel de los colectivos femeni-
nos en dichos acontecimientos a través de la Alianza Femenina Ecuatoriana
(AFE), esta destaca el rol que desempeñaron las mujeres como parte de los
altos niveles de politización de la sociedad y de liderazgos claves como el de
Nela Martínez Espinosa y María Luisa Gómez de la Torre. En este aspecto se
Procesos: revista ecuatoriana de historia, n.º 44 (julio-diciembre 2016), 131-142. ISSN: 1390-0099
Procesos 44, julio-diciembre 2016132
nota claramente la intervención de la izquierda por generar un rol más acti-
vo de igualdad y participación de la mujer en Ecuador, incluyendo el reco-
nocimiento de las bases indígenas; ambos operaban no solo en las ciudades
principales sino en el interior de las provincias.
Otro sector que irrumpe organizadamente es el de los estudiantes; según
López Romero, la participación de la Federación de Estudiantes Universitarios
del Ecuador (FEUE) es clave en el apoyo concedido a Velasco Ibarra, al igual
que lo hicieran los conservadores y los movimientos de izquierda, a través de
ADE en procura de la democratización del Ecuador. La revisión documental,
desde una perspectiva desapasionada y sin la acusación de traición por parte
del líder populista a la causa de ADE, es uno de los aportes más iluminadores
en este análisis. Uno de los objetivos de Coronel es recuperar el expediente
de la izquierda y la manera cómo esta fue elaborando una trayectoria que se
remonta a los años veinte con la Revolución juliana, sobre todo mediante las re-
formas a las leyes de la tenencia de tierra y la fundación en 1925 del Ministerio
de Previsión Social y Trabajo (MPST) que permitió la irrupción de funcionarios
públicos vinculados a la izquierda, con un nivel de reconocimiento hacia las or-
ganizaciones campesinas y los litigios que estos mantenían en contra de los te-
rratenientes. Todo lo anterior demuestra que la izquierda ecuatoriana había ad-
quirido una fuerza política que no puede ser subestimada en los acontecimien-
tos que dieron lugar al derrocamiento de Arroyo del Río; además, evidencia
la manera cómo se impidió una serie de reformas sociales sustanciales debido
al alcance de la embestida contrarrevolucionaria apoyada por una geopolítica
propia de la segunda posguerra, período mejor conocido como Guerra Fría.
La segunda parte responde al estudio de los “Actores políticos”. La par-
ticipación de los conservadores es quizá uno de los aspectos más interesan-
tes si tomamos en cuenta que la Gloriosa tenía como principal propósito la
modernización del Estado ecuatoriano. El Partido Conservador, en palabras
de Zhingre, mostró una alineación de sus presupuestos ideológicos con los
intentos modernizadores, y para ello se valió de la Doctrina Social de la Igle-
sia católica. Así, los conservadores irrumpieron con fuerza en esta dinámica
y mostraron una agenda propia sin necesidad de emular los intentos de la
izquierda a la que usualmente se le adjudica el protagonismo en las deman-
das de la sociedad. De acuerdo a lo anterior, el Partido Conservador sería un
actor preciso y oportuno en la reconciliación nacional iniciada en las jorna-
das de mayo de 1944, entre otras cosas porque las Fuerzas Armadas así lo
interpretaron y por ello mantuvieron una alianza estratégica que procuraba
poner freno a las iniciativas emprendidas por los partidos y demás coalicio-
nes de izquierda, como la del Partido Socialista Ecuatoriano (PSE).
Ospina Peralta identica en el contexto de la Guerra Fría, y de acuerdo
a la política estadounidense de mantener al margen la inuencia soviética
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en el continente americano, a las Fuerzas Armadas del Ecuador como un
pivote en el apoyo a los conservadores; en efecto, el ejército prestó apoyo
para romper con la tradición de beligerancia política que las caracterizaba y
así retomaron el trabajo imperativo de fortalecer la capacidad de vigilancia
y protección del territorio nacional, luego de la pérdida sufrida en la guerra
contra el Perú y la ignominia del Protocolo de Río de Janeiro suscrito en 1942.
En pocas palabras, la unión de las Fuerzas Armadas y el Partido Conserva-
dor fue de compromiso mutuo, además de un pacto tácito para impedir el
ascenso político de la izquierda. La mirada atenta sobre las actividades de la
izquierda en Ecuador estaba acompañada por el espionaje de las agencias de
inteligencia de los Estados Unidos, asunto examinado por Becker en este de-
bate, quien arma que desde los años treinta el Federal Bureau of Investigations
(FBI) enviaba reportes sobre el particular directamente a la ocina del direc-
tor J. Edgar Hoover. Sin embargo, mucha de la información que se precisa
en esos informes de inteligencia estaba más relacionada con los desenfrenos
anticomunistas de la mirada de Hoover que con la situación real del Ecuador.
Rodas Chaves sugiere que el PSE y el liderazgo de Manuel Agustín
Aguirre estuvieron presentes desde temprano en la oposición al régimen de
Arroyo del Río, también se integró a la convocatoria de ADE sin dejar de
solicitar a Velasco Ibarra las condiciones necesarias para que el partido apo-
yara su candidatura. Pronto el representante del PSE se dio cuenta de que su
partido sirvió como parte de la coalición para derrocar a los liberales pero
no en la rearticulación del nuevo gobierno; así fue como los socialistas de en-
tonces empezaron a engrosar las las de la disidencia contra el velasquismo.
En la última parte del libro se exponen varios temas bajo el título “Re-
volución, populismo y representaciones”. Para Vega Ugalde, referencia obli-
gatoria del tema en la historiografía ecuatoriana, la Gloriosa tuvo todas las
condiciones para ser una revolución, debido a la trayectoria de presión social
que venían desarrollando los campesinos, grupos indígenas y los sectores
obreros pertenecientes a los núcleos urbanos, en donde la intelectualidad
de izquierda también formó parte signicativa; aunque no hayan triunfado
en el objetivo de transformar el Estado cuenta el aprovechamiento de la
coyuntura para visibilizar su fuerza en el espectro político de moderniza-
ción, todo esto a pesar de Velasco Ibarra y la manera cómo este capturó las
demandas populares para reinscribirla en un uso discrecional del poder. En
una tónica similar, Ibarra, por su parte, hace un balance positivo de las jor-
nadas de mayo al conrmar que fue un evento trascendente en el proceso de
democratización del Ecuador, sobre todo por la diversidad de actores que
participaron en él.
Los recursos teóricos de las ciencias sociales y políticas son utilizados
en los aportes de Moncayo y de la Torre. Este último retoma el análisis del
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populismo latinoamericano para explicar la acción política de Velasco Ibarra
y, al mismo tiempo, enmarcarla dentro de un proceso complejo de lideraz-
go carismático y ejercicio autoritario del poder. Para Moncayo el resultado
contradictorio de la Gloriosa tiene que ver con la inestabilidad sufrida desde
los inicios del siglo XX que desembocaron en una falta de institucionalidad
y sin que lo jurídico tuviera realmente impronta en la cultura política de los
ecuatorianos; de esta manera, la insurrección popular termina siendo una
disputa por la representación.
Finalmente, la participación de Balseca Franco apela a la imagen de la
Gloriosa que los intelectuales y escritores de izquierda dejaron a la poste-
ridad en las páginas de la ensayística y de la cción. Para ello describe los
contenidos de algunas obras de Leopoldo Benites Vinueza, Pedro Jorge Vera,
entre otros, en torno a una representación melancólica donde se reeja el
desaliento de una generación que apostó a la transformación real de la socie-
dad ecuatoriana sin obtener los resultados por los que tanto habían lucha-
do. Esta visión pesimista fue asumida por las siguientes representaciones de
intelectuales comprometidos y reproducida en la literatura; de esta manera
una idea generacional se hizo moneda corriente en la comprensión de un
proceso complejo que en verdad requiere una revisión conforme a los postu-
lados e inquietudes más contemporáneas.
Andrés Pérez Sepúlveda
Universidad de las Américas (UDLA)
serge grUzinski. ¿q hoRa es allá? améRica y el islam
en los alboRes de la modeRnidad. CiUdad de méxiCo:
fondo de CUltUra eConómiCa, 2015, 194 PP.
En esta obra, Gruzinski se pregunta por el surgimiento y desarrollo de
una “conciencia-mundo” durante la primera modernidad. A lo largo de los
nueve capítulos, más la introducción y la conclusión, el autor aborda el pro-
blema desde perspectivas que se podrían denominar micro y mesohistóri-
cas. Aunque ¿Qué hora es allá? se atiene a las expectativas respecto a lo que
ha de ser un trabajo histórico profesional, su aparato crítico comedido, así
como su tono ágil y accesible, hacen de esta obra una lectura amena para los
no especialistas.
El autor procede a realizar un estudio focalizado en dos fuentes: el Tarih-i
Hind-i garbi (“Historia de la India del oeste”) y el Repertorio de los tiempos. La
primera es una crónica sobre la conquista española de América redactada por
un autor desconocido en Estambul hacia 1580; y la segunda, escrita por Hein-
rich Martin en México y publicada en 1606, una obra de alcance enciclopédico

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