Ausencias y presencias: tensiones entre
una colección con historia y la crítica historiográca
en el Museo Nacional de Colombia*
Absences and presences: the tensions between collection
with history and the historiography criticism
in the National Museum of Colombia
Amada Carolina Pérez Benavides
Ponticia Universidad Javeriana (Colombia)
amada.perez@javeriana.edu.co
Fecha de presentación: 16 de diciembre de 2014
Fecha de aceptación: 21 de octubre de 2015
Artículo de reexión
* Agradezco a Catalina Díaz, Ana María Noguera y Sebastián Vargas los juiciosos y
pertinentes comentarios que permitieron darle una versión más acabada a este texto. Este
escrito se presentó por primera vez como ponencia en la Universidad Iberoamericana de
México y posteriormente en el Centro Distrital de Memoria Histórica en Bogotá. Esta últi-
ma versión fue expuesta en 2014 en la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador.
Procesos: revista ecuatoriana de historia, n.º 42 (julio-diciembre 2015), 123-145. ISSN: 1390-0099
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RESUMEN
Este texto analiza algunos de los debates que se desarrollaron en
torno a la exposición conmemorativa del Bicentenario, que tuvo lugar
en el Museo Nacional de Colombia, en 2010. Para tal n, explora el
lugar de los museos nacionales en las sociedades contemporáneas,
la manera cómo se ha redenido el concepto de nación, y la función
social y cultural de los museos en general. El texto está dividido en
tres partes. La primera trata la historia de los museos nacionales y,
en particular, el Museo Nacional de Colombia. La segunda da cuenta
de los retos y adecuaciones del Museo frente a las nuevas formas de
denir la nación. En la última parte se presentan algunas ventajas y
dicultades que tiene el análisis de las representaciones a la hora de
elaborar una puesta en escena crítica sobre la nación y su historia.
Palabras clave: museos nacionales, colecciones, exposiciones
conmemorativas, bicentenario de la Independencia,
memoria, historiografía.
ABSTRACT
This article examines some of the debates produced around
the exhibition commemorating the Bicentennial, held at the National
Museum of Colombia, in 2010. To the said nality, the text explores
the place of the national museums in contemporary society,
the way it has redened the concept of nation, and the social
and cultural role of museums in general. The text is divided
into three parts. Part one deals with the history of the national
museums and, in particular, the National Museum of Colombia.
The second comprehends the challenges and adjustments
in the Museum to address new ways of dening the nation.
In the last part, there is a presentation of some advantages
and difculties that the analysis of representations presents
when developing a critical posture on the nation and its history.
Key words: Colombia, national museum, museography collection,
exhibition commemorating the Bicentennial of independence,
memory, historiography.
Amada Carolina Pérez Benavides
Doctora en Historia por El Colegio de México. Profesora de la Ponticia
Universidad Javeriana, directora del grupo de investigación “Prácticas
culturales, imaginarios y representaciones”. Entre sus publicaciones se
cuentan Nosotros y los otros las representaciones de la nación y sus habitantes.
Colombia, 1880-1910 (2015); Historia Cultural desde Colombia. Categorías y debates
(2012), editora junto con Max S. Hering. Su interés de investigación es la
historia de América Latina (siglos XIX
y XX), particularmente la forma en que sus habitantes han sido representados
en diferentes artefactos culturales. Participó del equipo de curaduría
de la exposición “Las historias de un grito. 200 años de ser colombianos”
(Museo Nacional de Colombia, 2010).
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introduCCión
En 2010 el Museo Nacional de Colombia presentó una exposición con
motivo del bicentenario de la Independencia titulada Las historias de un grito.
200 años de ser colombianos.
1
La muestra, conformada por tres salas de ex-
hibición, fue visitada por 135.000 personas y estuvo acompañada por un
componente itinerante –compuesto por 10 carteles y un disco compacto con
material audiovisual– que fue enviado a todos los municipios del país.
2
La
exposición tenía como objetivo
[Proponer una reexión] sobre cómo han relatado y representado los aconte-
cimientos y personajes de la Independencia, diferentes actores e instituciones
como los museos, los archivos, las academias, las universidades y otras organi-
zaciones sociales y políticas, durante los últimos 200 años.
La muestra conformada por 200 piezas, 130 imágenes de apoyo, 14 videos y 10
audios con fragmentos de programas de televisión, cine y radio, da cuenta de las
más recientes investigaciones históricas adelantadas en el país y busca destacar
acontecimientos, personajes y regiones que a lo largo de estos dos siglos no fue-
ron reconocidos en los relatos de la Independencia.
3
Como se aprecia en esta presentación, no se trataba de una exposición
celebratoria, si bien su carácter era conmemorativo, no apelaba a una exal-
tación acrítica de los héroes y de la historia; apuntaba más bien a analizar la
forma cómo había sido representada la Independencia, con el n de hacer
visibles los acentos y los silencios que fueron congurando la memoria so-
bre el mito fundacional de la nación colombiana. Como era de esperarse, las
críticas frente a tal perspectiva no se hicieron esperar y originaron un debate
que se dio de cara a la opinión pública y en ciertos espacios académicos.
Algunos expertos del medio, ciertos sectores académicos, algunos represen-
tantes de instancias ociales y una parte de los visitantes acusaron al museo
de no enseñar la verdad sobre la historia, de no contar una historia, de no
1. La investigación, los textos y la selección de imágenes estuvo a cargo de un equipo
de ocho curadores: Olga Isabel Acosta Luna, Yobenj Chicangana Bayona, Cristina Lle-
ras Figueroa, Antonio Ochoa Flórez, Amada Carolina Pérez Benavides, Juan Ricardo Rey
Márquez, Carolina Vanegas Carrasco y Maite Yie Garzón.
2. El sitio en el que se encuentra la información detallada de la exposición, y en el que
se pueden ver y descargar los carteles es el siguiente: ‹http://www.museonacional.gov.
co/exposiciones/carteles/bicentenario-2010/Paginas/Bicentenario%202010.aspx›.
3. Museo Nacional de Colombia, “Historias de un grito. 200 años de ser colombia-
nos”, ‹http://www.museonacional.gov.co/sitio/bicentenario_site/default.aspx›.
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respetar el patrimonio y de haber convertido sus salas en algo vulgar como
Disneylandia o Sanandresito;
4
otros, reclamaron que estaba presentando una
historia de revancha y, otros más, criticaron lo que consideraban era un irres-
peto a los héroes y a los símbolos patrios.
5
Por su parte, algunos académicos,
artistas y críticos subrayaron la perspectiva crítica de la exposición; en artí-
culos, blogs y revistas se destacó la pertinencia de la propuesta y una parte
del público hizo referencia al carácter abierto y sugerente que tenía.
6
Partiendo de tal debate, este texto tiene como objetivo analizar algunas
de las tensiones que se hicieron presentes en el contexto de la exposición y
que dan cuenta de una discusión más amplia sobre el lugar de los museos
nacionales y, en general de los museos de historia, de cara a la compleji-
dad de las sociedades contemporáneas; a la manera como se ha redenido el
concepto de nación; a los debates académicos y sociales sobre el tema de la
identidad y la diferencia, y a las discusiones sobre la función política, social
y cultural de los museos. Para tal n, se ha dividido el texto en tres partes:
en la primera se hace un recorrido por la historia de los museos nacionales
y, en particular, por la del Museo Nacional de Colombia; en la segunda se da
cuenta de los retos y adecuaciones del museo frente a las nuevas formas de
denir la nación, y en la última se presentan algunas ventajas y dicultades
que tiene el análisis de las representaciones a la hora de elaborar una puesta
en escena crítica sobre la nación y su historia.
4. En Colombia se denomina con el nombre genérico de Sanandresito a los sitios en
donde se vende mercancía que suele ser de contrabando.
5. Véase Humberto Junca. “Dos visiones sobre el Museo (Portada)”. Revista Arcadia
68 (may. 20-jun. 16 de 2011) y Marianne Ponsford. “La ministra responde”. Revista Arcadia
66 (24 de marzo de 2011): 23. Para escuchar algunas de las sesiones de debate en torno a la
exposición, que se dieron en el Seminario “¿Independencia en el Museo?” organizado por
la Maestría en Museología de la Universidad Nacional de Colombia, remitirse a: ‹http://
unradio.unal.edu.co/nc/detalle/cat/museos-en-vivo/article/seminario-independencia-
en-el-museo//page/20.html›.
6. Aconsagrada, “Nota sobre Las historias de un grito, 200 años de ser colombianos”
‹https://www.facebook.com/notes/aconsagrada/las-historias-de-un-grito-200-a%C3%
B1os-de-ser-colombianos/460848383976072›; Olga Lucía Lozano, “El ‘grito’ según El Mu-
seo”, 2010, ‹http://esferapublica.org/nfblog/?p=11073›; Cristina Lleras, “Las historias de
un grito y los mitos sobre el origen de la nación en el Museo Nacional de Colombia”. Cua-
dernos de Curaduría, n.
o
12 (ene.-jun. 2011), 29-30, ; Lucas Ospina, “La Godarria Cultural”,
‹http://esferapublica.org/nfblog/?p=14285›; Sebastián Vargas, “200 años de construir
colombianos”. Memoria y Sociedad 14, n.
o
29 (jul.-dic. 2010); y, Sebastián Vargas, “El bicen-
tenario de la independencia en Colombia: rituales, documentos, reexiones”, Memoria y
sociedad 15, n.
o
31 (jul.-dic. 2011), 71-73.
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las historias de los museos naCionales
El siglo XIX fue, por excelencia, el período de creación de los museos na-
cionales en Europa y América. Como lo señala Carol Duncan,
7
para la mitad
del siglo casi todos los países occidentales contaban con un museo nacional
o una galería de arte. Según Duncan, tal hecho sugiere una estrecha relación
entre los procesos de construcción de los Estados nacionales y la creación de
espacios destinados a escenicar su historia y su cultura. En este sentido, los
museos nacionales adquirieron, desde su inicio, un signicado político en
tanto cumplieron la función de legitimar el nuevo orden constituido, al darle
una profundidad histórica y una materialidad. De acuerdo con Bustamante:
Entre museos, ciencias y Estado nacional existe una estrecha relación que alcan-
za su máxima expresión en los llamados “museos nacionales”. Instituciones en-
tendidas como centros de conservación y estudio, pero también como lugares
de educación de la ciudadanía, con unas prácticas y un discurso expositivo que
necesariamente corresponden a condicionamientos y nes políticos (y no solo
cientícos). Se trata de grandes lugares de la memoria, allí donde el discurso ex-
positivo intenta expresar cómo una sociedad quiere ser vista y cómo ve o quiere
ver a las demás en su presente y en su pasado.
8
La relación que Bustamante propone entre ciencias, Estado nacional y
museos nacionales, además de dar cuenta de un mismo proceso histórico,
puede ser analizada examinando las interdependencias entre diferentes es-
pacios institucionales: son los Estados los que crean y mantienen en funcio-
namiento los museos, y son las diferentes instituciones de ciencia las que le
dan validez al conocimiento que se produce y difunde en los museos; los
museos, por su parte, escenican y legitiman el lugar de las ciencias y la exis-
tencia del Estado nacional. En este sentido, vale la pena preguntarse por el
segundo análisis que plantea Bustamante y que sugiere la importancia de los
museos en la formación de ciudadanos y en la construcción de la memoria.
Si las naciones son una invención relativamente reciente, que se legi-
tima en la supuesta existencia de pasados comunes y memorables,
9
estos,
7. Carol Duncan, “Art Museums and the Ritual of Citizenship”. En Exhibiting cultures:
the poetics and politics of museum display, ed. por Ivan Karp (Washington, D. C.: Smithsonian
Institution Press, 1991), 88.
8. Jesús Bustamante, “Museos, memoria y antropología a los dos lados del Atlántico.
Crisis institucional, construcción nacional y memoria de la colonización”. Revista de Indias
LXXII, n.
o
254 (ene.-abr. 2012): 18.
9. Como lo han planteado, entre otros, Benedict Anderson, Comunidades imaginadas:
reexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo (México: Fondo de Cultura Econó-
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entonces, deben hacerse tangibles a través de objetos que den testimonio de
ello. Por su parte, Homi Bhabha plantea que para que el tiempo nacional se
vuelva concreto y visible “los jirones, remiendos y harapos de la vida diaria
deben transformarse repetidamente en signos de una cultura nacional cohe-
rente, mientras que el acto mismo de la performance narrativa interpela a un
círculo creciente de sujetos nacionales”.
10
Este es, precisamente, el proceso
que ocurre en los museos nacionales; en ellos, los restos de banderas, los
pedazos de prendas de vestir, los vestigios de antiguas edicaciones y hasta
los puñados de tierra fueron convertidos en representaciones de personajes
y acontecimientos. Al ser coleccionados, exhibidos y mirados, adquirieron
un nuevo signicado y pasaron a ser reliquias del pasado, emblemas de la
nación. La organización de los montajes, el ritual de la visita al museo, así
como la puesta en circulación –a través de diferentes soportes– de los obje-
tos de sus colecciones, permitió la actualización y adecuación constante del
signicado de sus piezas, y estas se convirtieron, algunas veces con mayor
éxito que otras, en referentes obligados de identicación de los ciudadanos
con su historia y su pasado.
Figura 1. Bandera española del Regimiento de Infantería de los Cazadores de Extremadura,
segundo batallón, tomada en la Campaña de independencia del Perú. CA. 1815. Anónimo
cosido y bordado (hilos/seda) 150 x 150 cm. Colección Museo Nacional de Colombia.
Foto: Museo Nacional de Colombia/Taller Antonio Castañeda.
mica, 1993 [1983]); y Eric Hobsbawm y Terence Ranger, eds., La invención de la tradición
(Barcelona: Crítica, 2002).
10. Homi Bhabha, “Diseminación: el tiempo, el relato y los márgenes de la nación
moderna”. En El lugar de la cultura (Buenos Aires: Manantial, 2002), 182.
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el museo naCional de Colombia
y la ConformaCión de sus ColeCCiones
El Museo Nacional de Colombia fue constituido en 1823, junto con la
Escuela de Minería, con el n de promover las ciencias naturales.
11
Sin em-
bargo, de manera muy temprana esta institución empezó a recibir una serie
de piezas que, en la actualidad, se podrían catalogar como arqueológicas,
etnográcas e históricas.
12
Luego, en el período comprendido entre 1830 y
1880, el museo fue objeto de múltiples reformas y cambios continuos de sede
que afectaron notoriamente sus colecciones. Además, su estatuto administra-
tivo y la dependencia de la cual hacía parte fueron cambiados constantemen-
te. Aunque en este lapso de tiempo siguieron llegando objetos provenientes
de otras instancias del Estado, de coleccionistas privados y de expedicio-
nes cientícas como la Comisión Corográca, muchas piezas se perdieron,
y otras se deterioraron debido a las malas condiciones de almacenamiento.
Fue hasta 1880 que el Estado contrató la realización de un inventario de
las piezas, con el n de hacer un catálogo para su publicación. Entre 1880 y
1910, la colección creció notablemente como producto de las donaciones de los
particulares, de las remisiones de objetos provenientes de otras instancias del
Estado (como los ministerios, secretarías y ocias regionales) y, en menor me-
dida, por las adquisiciones.
13
De acuerdo con los catálogos de dicho período,
se puede señalar que para esa época se conguró en el museo una forma de
representación de la nación y de sus habitantes, caracterizada por la exaltación
de las élites y su historia, mientras que los indígenas del pasado y del presente
fueron escenicados como unos otros que pertenecían a un linaje y una civi-
lización diferente y superada (había sido vencida y sus herederos en el pre-
sente eran concebidos como representantes degenerados). Los demás grupos
sociales y culturales estaban ausentes o eran pensados como el público al cual
el museo se dirigía, con el objetivo de presentarles los modelos de virtudes
que debían seguir para honrar a las notabilidades del pasado y del presente
11. María Paola Rodríguez, “Origen de la institución museal en Colombia: entidad
cientíca para el desarrollo y el progreso”. Cuadernos de Curaduría, n.
o
6 (ene.-jun. 2008),
‹http://www.banrepcultural.org/sites/default/les/rodriguez_maria_paola_articulo.
pdf›.
12. Martha Segura, “Auroras y ocasos del Museo Nacional”. Lámpara XXI, n.
o
122
(1993): 1-10.
13. Amada Carolina Pérez Benavides, “Hacer visible, hacerse visibles: la nación repre-
sentada en las colecciones del museo. Colombia, 1880-1912”. Memoria y Sociedad 14, n.
o
28
(ene.-jun. 2010): 91 y ss.
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y convertirse, así, en los ciudadanos del futuro.
14
Tal forma de representación
da cuenta de la manera cómo las élites de nales del siglo XIX concebían la
nación, acorde con un proyecto de Estado nacional que tenía como horizonte
cultural el hispanismo, y que en lo político y administrativo instauró el centra-
lismo como forma de gobierno y una relación estrecha con la Iglesia.
15
Durante las primeras décadas del siglo XX, el museo siguió cambiando
de ubicación y solo hasta 1948 llegó a una sede que se convertiría en la de-
nitiva: la antigua penitenciaría de Cundinamarca. Además, entre 1903 y
1960 se fundaron, a partir de sus colecciones, diferentes museos, entre los
que se encuentran el Museo de Arte de la Escuela Nacional de Bellas Artes
(1903), la Casa Museo Quinta de Bolívar (1919), el Museo de Arte Colonial y
el Museo del 20 de Julio (1960). En el nuevo edicio, las salas de exposición
fueron divididas en tres grandes secciones: en el primer piso, se hallaban las
colecciones de arqueología y etnografía, en el segundo las de historia y en el
tercero las de artes.
Si bien las colecciones se enriquecieron notablemente durante el siglo
XX, la base de las mismas siguió siendo, fundamentalmente, la creada en las
últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX. Aunque no existe un es-
tudio detallado de la manera cómo se desarrolló el coleccionismo en el mu-
seo durante el siglo XX, a primera vista se podría decir que las colecciones
que más se transformaron fueron las de arte, en la medida en que se fueron
incorporando obras de los artistas nacionales más reconocidos; entre ellos,
los académicos, el grupo de los Bachués, los muralistas y aquellos que desde
la historia del arte han sido concebidos como los artistas modernos por exce-
lencia (Alejandro Obregón, Fernando Botero y Guillermo Wiedemann, entre
otros). Por su parte, las colecciones de historia se enriquecieron con algunas
obras de pintura histórica, con objetos pertenecientes a las élites, con cuadros
de los mandatarios nacionales y con piezas que siguieron consagrándose
como emblemáticas de ciertos procesos asociados a la Época Colonial, a la
Independencia, la República y a la modernización del país. Por último, los
objetos arqueológicos y etnográcos pasaron a estar a cargo del Instituto
Etnológico Nacional, creado en 1941; estos también aumentaron, y se fueron
reorganizando por salas dedicadas a grupos especícos y, posteriormente, a
períodos concretos.
16
14. Amada Carolina Pérez Benavides, capítulo 3, Nosotros y los otros. Las representaciones de
la nación y sus habitantes. Colombia, 1880-1910 (Bogotá: Ponticia Universidad Javeriana, 2015).
15. Marco Palacios, Entre la legitimidad y la violencia. Colombia, 1874-1994 (Bogotá: Nor-
ma, 2003), 51 y ss.
16. Clara Isabel Botero, El redescubrimiento del pasado prehispánico en Colombia: viaje-
ros arqueólogos y coleccionistas, 1820-1945 (Bogotá: Instituto Colombiano de Antropología e
Historia / Universidad de los Andes, 2006), 198 y ss.
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los retos y adeCuaCiones del museo
frente a las nuevas formas de definir la naCión
Desde nales de la década de 1980, el Museo Nacional comenzó un pro-
ceso de transformación y adecuación cuyos resultados fueron la restauración
integral del edicio y la reorganización de las salas de exhibición. El guion
museográco que se presentó daba cuenta de un orden cronológico que em-
pezaba por los “primeros pobladores” y terminaba con una sala denomi-
nada “Ideologías, arte e industria (1910-1948)”. En este guion, de acuerdo
con la curadora de ese entonces, Beatriz González,
17
se intentaba darle un
contexto histórico a los objetos, para presentar una noción de las diferentes
épocas.
18
Además, González destinó “la mejor sala de todas –como un altar
de la patria– a Nariño, Bolívar y Santander, aclarando en el texto curatorial
que nuestros fundadores son muchos”.
19
El nuevo guion fue constituido con la colaboración de algunos expertos,
lo cual le dio mayor precisión al contenido de las salas y permitió abordar di-
ferentes temas de la historia nacional. Sin embargo, mantenía una narrativa
cronológica sin mayor perspectiva crítica, que resultaba discordante con los
cambios que el país estaba experimentando, en especial si se tiene en cuenta
que la estructura de las salas seguía respondiendo a una división de las co-
lecciones en la que las de arqueología representaban el pasado prehispánico
17. González es una reconocida artista, curadora e historiadora del arte. Como artista
se destacó, desde los años sesenta por las variaciones que hizo en torno a temas cotidianos
y de la historia del país. Entre sus obras se encuentra la serie Apuntes para la historia extensa,
“una serie realizada entre 1967 y 1968, donde Beatriz González retrata con esmalte sobre
metal a los próceres de la República. En estas obras tempranas, contradice la tradición
de la ‘pintura culta’, con el uso de los esmaltes, con la utilización del soporte de latón y
de una gama estridente en la que priman los tonos rosados, verdes y violetas. Con estos
elementos y con el aplanamiento de las guras, se acerca al lenguaje de la publicidad y
del arte popular, despojando de toda solemnidad a estos retratos que distan del tono aca-
démico que les es propio”. Marta Rodríguez, “Entre el humor y la muerte. Colombia en la
pintura de Beatriz González”. Piedepágina. Revista de libros, n.
o
6 (dic. 2005), ‹http://www.
piedepagina.com/numero6/html/beatriz.htm›.
18. Para ejemplicar el proceso de adecuación, González señala: “antes había una sala
dedicada a los presidentes de la República: como en un álbum de monas estaban todos los
retratos presidenciales, yo decidí desbaratar todo eso para que cada presidente estuviese
rodeado de los objetos e imágenes de su época, en su sala correspondiente y dentro de
su propio contexto”. Humberto Junca, “Dos visiones sobre el museo. Entrevista a Beatriz
González sobre el cambio de guión curatorial del museo nacional”. Arcadia, n.
o
68 (20 de
mayo a junio 16 de 2011), ‹http://www.revistaarcadia.com/arte/articulo/la-mision-del-
museo-no-permanecer-lleno-gente-sino-preservar-memoria-del-pais/25174›.
19. Ibíd.
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y las de historia y arte lo ocurrido a partir de la Conquista; existía, además,
una sala de etnografía donde se representaban los indígenas del presente,
pero estos seguían siendo escenicados al margen de la nación.
20
En 1991, se promulgó en Colombia una nueva Constitución en la que se
transformó de manera signicativa la manera cómo se concebía la nación.
De una Carta autoritaria, promulgada en 1886, en cuyo encabezado estaba
“En nombre de Dios, fuente suprema de toda autoridad”, se pasó a una que
proclamaba el carácter pluriétnico y multicultural de la misma.
21
Tal cambio
de concepción da cuenta de múltiples transformaciones en el discurso y en
la sociedad. Si para nales del siglo XIX, el concepto de nación daba cuenta
de una perspectiva autoritaria y estaba entretejido con las ideas de civili-
zación y progreso, a nales del siglo XX la globalización y la narrativa del
multiculturalismo dislocaron parcialmente la de la nación. Además, en el
caso colombiano la crisis de las décadas de los ochenta y noventa, visible en
la violencia guerrillera y paramilitar, en el narcotráco y en la incapacidad
e incongruencia del Estado para hacer frente a estos problemas, puso en el
centro del debate las preguntas sobre la manera cómo se habían constituido
la nación y su memoria.
22
En este contexto se planeó el proyecto de ampliación del museo, acom-
pañado por una serie de eventos y por la formulación del Plan Estratégico
2001-2010. Entre los eventos, cabe destacar la realización de la cátedra anual
de historia, que abrió las posibilidades para repensar el sentido del museo
de cara a las problemáticas nacionales; en particular la cátedra de 1999, ti-
tulada Museo, memoria y nación, cuestionó el tipo de narrativa que el Museo
Nacional conguraba y el talante unitario que esta tenía.
23
Posteriormente,
las cátedras sobre el desplazamiento forzado, el narcotráco, los afrocolom-
bianos, y las mujeres, problematizaron el carácter excluyente de la historia
que el museo contaba y plantearon la necesidad de dar voz a otros actores
y otras historias. Por su parte, en el Plan Estratégico se formuló como tarea
fundamental “estudiar y divulgar extensamente el carácter multiétnico y
pluricultural de la nación, así como profundizar en el análisis de la cons-
20. La sala de etnografía fue desmontada en el año 2000 para dar paso a la sala La
Conquista: ¿encuentro o confrontación?
21. María Emma Wills, “De la nación católica a la nación multicultural: rupturas y
desafíos”. En Museo, memoria y nación. Misión de los museos nacionales para los ciudadanos del
futuro (Bogotá: Museo Nacional de Colombia, 2000), 387 y ss.
22. Francisco Leal Buitrago, ed., En la encrucijada. Colombia en el siglo XXI (Bogotá:
Norma, 2006), 323-422.
23. Jesús Martín-Barbero, “El futuro que habita la memoria”. En Museo, memoria y
nación. Misión de los museos nacionales para los ciudadanos del futuro (Bogotá: Museo Nacional
de Colombia, 2000), 53 y ss; Gonzalo Sánchez, “Introducción: Memoria, museo y nación”.
En Museo, memoria y nación…, 24.
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trucción de símbolos de la identidad nacional, mediante el establecimien-
to de un proceso continuo de debate, reexión e investigación de manera
participativa”.
24
Los procesos de reexión que el museo había propiciado, así como la
formulación del Plan Estratégico y el cambio de visión en la curaduría
25
pa-
recían encaminar a la institución hacia una perspectiva de vanguardia que
tenía en cuenta la transformación del concepto de nación, así como la emer-
gencia de las reivindicaciones de grupos sociales especícos en relación con
su lugar en la memoria y en la representación de la nación, perspectiva que,
por demás, ha tenido un papel central en los debates contemporáneos so-
bre los museos.
26
Exposiciones temporales como Magdalena. Navegando por
una nación. Llegó el Amazonas a Bogotá, y Velorios y santos vivos. Comunidades
negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras darán cuenta de tal perspecti-
va. No obstante, como lo señala Vargas, si bien este tipo de exposiciones
cumplieron una labor importante de visibilizar memorias disidentes y otros
actores, estas memorias y actores continuaron siendo marginales en el mar-
co de representación de nación del museo, por el carácter temporal de tales
exposiciones.
27
el Problema de la rePresentaCión
En el marco de las transformaciones que el museo ha tenido en los últimos
años, uno de los temas centrales ha sido la manera cómo debe representarse la
nación en este espacio, dado su carácter privilegiado para la escenicación de
la historia y la cultura. En este apartado nal se analizarán algunos ejemplos
de la manera cómo se ha tratado el tema de la representación en las últimas
décadas.
24. Museo Nacional de Colombia, “Plan estratégico 2001-2010: Bases para el Museo
Nacional del futuro”, 27, ‹http://www.econ.uba.ar/www/departamentos/administra-
cion/plan97/planeam_lp/Pico_duni/lucero/novedades/plan_estrategico_Museo_na-
cional_de_Colombia.pdf›.
25. A partir de 2004 la curaduría de Arte e Historia estuvo a cargo de Cristina Lleras
Figueroa. Lleras había trabajado como asistente de curaduría en el museo desde 2000 y a
partir de 2007 empezó su doctorado en Museum Studies en la University of Leicester.
26. Bustamante. “Museos, memoria y antropología…”, 19.
27. Véase Museo Nacional de Colombia, “Magdalena. Navegando por una nación”,
‹http://www.museonacional.gov.co/sitio/magdalena/default.aspx›; Museo Nacional
de Colombia, “Llegó el Amazonas a Bogotá” ‹http://www.museonacional.gov.co/sitio/
amazonas/default.aspx›; y Museo Nacional de Colombia, “Velorios y santos vivos. Co-
munidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras” ‹http://www.museonacio-
nal.gov.co/sitio/velorios/default.aspx›.
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