maría fernanda Cartagena y CHristian león. El musEo
dEsbordado: dEbatEs contEmporánEos En torno a la musEalidad.
QUito: aBya-yala, 2014, 120 PP.
Los debates sobre los museos y su crisis como instituciones ancladas en
los valores de la modernidad son tan abundantes como diversos en perspec-
tivas y enfoques, y se mueven entre dos extremos: la disolución del museo
como tal o su transformación en una institución que vuelva a ser socialmente
relevante en un mundo cambiante, disímil e interconectado. Subyacen en
estos debates algunas tendencias en el devenir de estas instituciones en el
mundo contemporáneo global: por un lado, la pervivencia de los grandes
museos como símbolos de una memoria supuestamente universal; por otro,
el surgimiento del museo-franquicia, convertido en ícono de la cultura con-
temporánea como bien de consumo.
El libro El museo desbordado: debates contemporáneos en torno a la musea-
lidad, escrito por María Fernanda Cartagena y Christian León, presenta un
estado de la cuestión de estos debates a partir de la revisión de una biblio-
grafía publicada en los últimos 10 o 15 años en inglés y castellano. A partir
de una visión crítica de los presupuestos que subyacen la construcción de
los museos tradicionales, ofrece derroteros que permiten imaginarse museos
más incluyentes y democráticos, socialmente relevantes en medio de las con-
diciones cambiantes y complejas del mundo globalizado, interconectado, di-
verso de hoy. Para los autores del libro, lograr que el museo se convierta
en un espacio de ejercicio ciudadano signica cuestionar profundamente su
legado de dominación colonial. Las nuevas miradas críticas sobre el museo,
que el libro expone, dirigen su atención hacia un tipo de institución que pro-
picie el diálogo, la interconexión, la construcción de las culturas diversas de
los distintos sectores sociales que no oculte las tensiones sociales, económi-
cas o políticas, sino que, al contrario, sea el lugar en donde ellas puedan ser
expresadas.
Para empezar, me gustaría ubicar la discusión de los autores en la larga
crisis que vive el museo a nivel mundial. Se trata de su pérdida de legitimi-
Procesos: revista ecuatoriana de historia, n.º 41 (enero-junio 2015), 229-239. ISSN: 1390-0099
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dad como institución fundada en los valores de la modernidad. Según los
autores, en el mundo actual el museo ha perdido, sobre todo, su carácter au-
tónomo (17). El “orden disciplinario del museo asentado en el valor aurático”
(93) tendió a naturalizar las condiciones sociales que permitieron su existen-
cia y la de sus colecciones. Ello ha contribuido a separar sus contenidos de
los contextos que los hicieron posibles y a distanciar al museo de la realidad
social en la que opera en el presente. Hoy en día, se cuestiona su capacidad
de seguir funcionando como un espacio prístino, capaz de proyectar conte-
nidos de valor universal que oculta la multiplicidad de representaciones que
sus colecciones y relatos eran capaces de generar en los, también diversos,
públicos que los visitaban. Y se ha puesto en duda su función como espacio
de representación de los poderes políticos y económicos dominantes.
Si bien las dinámicas del mundo contemporáneo han hecho estallar las
presunciones sobre las que se construyó el museo tradicional, esto no signi-
ca que este modelo no siga vigente. Es importante resaltar, más allá de lo que
presenta el libro reseñado, que los valores del museo moderno han encontra-
do un nuevo escenario en los museos-franquicia, ejemplicados entre otros,
por los museos Guggenheim. En El efecto Guggenheim, a partir del análisis del
caso emblemático del Guggenheim de Bilbao, Iñaki Esteban observa que este
tipo de museos responde a una serie de demandas, más bien de tipo econó-
mico y político, y que su función cultural está supeditada a las anteriores.
A partir de la regeneración de la zona urbana en donde se ubica, el museo
se convierte en el foco del turismo regional o mundial y produce con ello
una cadena de benecios económicos y políticos para sus inversionistas.
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Estos museos globales representan el clímax del modelo tradicional de mu-
seo, tanto como un síntoma de su crisis. Por un lado, conrman la sospecha
de que el museo y la cultura no pueden subsistir sin los grandes capitales
mundiales y el mercado del turismo internacional y, por otro, convierten a la
cultura en un objeto más de consumo y con ello eliminan la posibilidad de
que se conviertan en espacios de reexión crítica, de debates y luchas por la
representación social de las comunidades locales.
Frente a este escenario, ¿es posible construir un modelo alterno de mu-
seo? Según Cartagena y León se podría transitar entre “el museo tradicional
y una nueva institución aún por construirse” (p. 22) si se ponen en práctica
cinco estrategias: descolonización del museo, transformación de sus públi-
cos en ciudadanos a través de la educación, participación activa y horizontal
de los visitantes, recontextualización de sus colecciones e interconexión en
red. “Descolonizar” el museo signicaría liberarlo de su legado eurocéntri-
1. Esteban Iñaki, El efecto Guggenheim: del espacio basura al ornamento (Barcelona: Ana-
grama, 2007).
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co. Habiendo sido concebido en la Europa imperial, el museo se construyó
como una herramienta que permitió cimentar la dominación cultural sobre
los pueblos conquistados. Como sus modelos europeos, los museos nacio-
nales latinoamericano sirvieron también como espacios de legitimación de
los valores e intereses económicos y políticos de las élites locales. En vista de
que es imposible ignorar este legado de dominación colonial, los autores ad-
vierten el imperativo de “cuestionar las formas de tutela y subalternización
de los sujetos no occidentales que planteó el museo a través del conocimien-
to experto de las élites”. Y, “con la nalidad de democratizar las representa-
ciones, los discursos, así como la toma de decisiones al interior del museo”,
sería necesario que los “actores tradicionalmente excluidos” puedan interpe-
lar a la institución (p. 35).
Los otros cuatro imperativos propuestos por los autores son los que
permitirían lograr superar los legados de dominación colonial. La segunda
estrategia, plantea, por ejemplo, que el museo se convierta en un espacio
de generación de conocimiento e investigación a través de una “educación
transformadora”. Aunque desde la segunda mitad del siglo XX, el museo
fue otorgando cada vez más importancia a la educación, especialmente a
la educación no formal, esto no es suciente. Según advierten Cartagena y
León, en la actualidad el debate apunta a la necesidad de que la educación
en el museo se convierta en un mecanismo de empoderamiento y agencia-
miento de los grupos subalternos, un lugar en donde ellos puedan construir
ciudadanía.
La participación del público en el museo es un tercer aspecto debatido
ampliamente en la actualidad, que resaltan los autores. Para el museo tradi-
cional el público era concebido como un abstracto uniforme y unitario. Aun-
que tratando de corregir esta limitación y buscando acercarse a la diversidad
de públicos que realmente acoge el museo, la institución ha echado mano de
metodologías utilizadas por la mercadotecnia para “conocer” y acercarse a
sus públicos, estas herramientas son insucientes. Ellas tienden a reprodu-
cir un modelo social vertical en el cual se concibe al público como cliente
del museo. Los planteamientos teóricos actuales reclaman que, al contrario,
deben ser considerados agentes culturales que producen sentido. Y, por ello,
Nina Simon, citada por nuestros autores, reclama que los museos y sus co-
lecciones deben convertirse en “espacios sociales llenos de encuentros enri-
quecedores” (p. 67), en donde los visitantes interactúan activamente con el
museo, modicándolo, transformándolo y construyendo contenidos.
Para que ello ocurra, las colecciones, los objetos y los temas que han sido
la razón de ser del museo tradicional tendrían que ser “recontextualizados”
en función de las necesidades y lecturas de las comunidades que los usan y
visitan. El cuarto imperativo exige que sean los públicos contemporáneos, a
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quienes sirve el museo, quienes otorguen a las colecciones contenidos que
sean signicativos para ellos; solo así se lograría despatrimonializarlas y
descolonizarlas. Es necesario que la institución se ponga a tono con los deba-
tes sobre la despatrimonialización de las colecciones y participe activamente
en las luchas contra la exclusión y el racismo (p. 80). Ello sería posible desde
una quinta estrategia: la inserción activa del museo en la sociedad en red.
Ello le permitiría convertirse verdaderamente en un espacio en el que se ejer-
za la democracia, desde su participación en un diálogo horizontal con sus
públicos, que eluda la posición del museo como el eje superior de relaciones
jerárquicas y verticales.
El museo desbordado: debates contemporáneos en torno a la musealidad ha na-
cido de una coyuntura especíca, una consultoría para ‘reconceptualizar’ el
Museo Nacional del Ministerio de Cultura del Ecuador y por ello se inser-
ta en medio de las discusiones sobre la necesidad de que nuestros museos
participen de los nuevos modelos de museo. Sin embargo, el libro adolece,
precisamente, de una mayor discusión sobre los debates que sobre el tema
se han llevado a cabo a nivel local y regional, incluso con los productos de
consultarías anteriores realizadas para el mismo n. Aunque en ciertos acá-
pites se hace referencia a algunos autores y proyectos que aportan a esta
discusión, ellas son muy puntuales. La actualidad del debate que presenta
este libro habría sido aún más relevante de haber dedicado mayor espacio
a la discusión local, pues habría permitido observar el devenir de nuestros
museos a la luz de un contexto de debate más amplio.
De todos modos, el libro representa un aporte importante a la discusión
sobre el papel de los museos en el mundo contemporáneo. El nuevo museo
que Cartagena y León imaginan es un lugar de ejercicio de la ciudadanía,
un lugar de interconexión comunitaria a nivel local y global, de recongura-
ción de identidades signicativas desde una educación que convierte a los
públicos en ciudadanos conscientes de que conviven en medio de memorias
colectivas tan diversas como ellos, de construcción de un presente que no
oculta los conictos de una sociedad marcada por diferencias culturales, so-
ciales, políticas y económicas. Este nuevo tipo de museo se distancia de la
visión unilateral y universalista del museo moderno.
Trinidad Pérez
Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador
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ISSN: 1390-0099

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